Transmutar para trascender

GRACIAS

El poder de la palabra cada día me sorprende más.

La GRATITUD permite la ACEPTACIÓN. Es el paso previo.

Cuando vivimos experiencias que nos atraviesan -eso que tanto nos duele, nos enoja, nos parece injusto, ilógico, irreal, desordenado- solemos enroscarnos en ese sentir o en esos pensamientos que quieren desarmar lo que nos ha sucedido para poder entenderlo con alguna lógica racional.

Creemos que con el ENTENDIMIENTO mental todo cobrará otro sentido.

¿Qué pasa si les digo que la ACEPTACIÓN no siempre va de la mano del ENTENDIMIENTO?

Detrás de cada experiencia hay una perla de la sabiduría, hay un aprendizaje para observar. NADA ES CASUAL y cada experiencia viene a mostrarnos algo.

Cuando algo se repite en nuestra vida, hablamos de patrones de conducta. Decimos eso de “siempre elijo parejas/amigos/trabajos tóxicos” y caemos en ese lugar de sentirnos víctimas de la vida.

Si algo se repite es porque seguimos sin ver la perla de la sabiduría detrás de la experiencia. Puede que vayan variando los detalles, pero si observamos bien, SIEMPRE se nos presenta la misma sensación interna frente a aquello que nos sucede.

AHÍ está el aprendizaje y poder observarlo es el modo de incorporarlo y de romper el patrón para que deje de presentarse en nuestra vida.

Entonces, GRACIAS es el mantra que nos ayuda a poder observar la experiencia y a traer luz a esa perla de la sabiduría que hay detrás del hecho en sí que estamos viviendo.

Con la gratitud traigo ACEPTACIÓN. Cuando acepto, dejo de verme como una víctima y puedo aprender de la experiencia para incorporarla, trascenderla y seguir avanzando en mi camino evolutivo.

¿Qué pasa si no veo el aprendizaje pendiente? El universo me lo volverá a traer las veces que sean necesarias hasta que nos dignemos a abrir los ojos del corazón.

Una vez que aceptamos la experiencia que nos duele, enoja, incomoda, podemos observar la perla de la sabiduría que hay detrás de ella e incorporar el aprendizaje.

Pero es verdad que eso suele dejar un resabio en el cuerpo físico y emocional. Eso es lo que llamo “energía estancada”. Eso es lo que se presenta en el cuerpo como enfermedad si no pudimos ver a tiempo el aprendizaje pendiente.

Se habla mucho de “sanar” heridas, pero a mi no me gusta esa palabra -es mi juicio propio, armen el suyo a conciencia-. Prefiero siempre usar palabras como TRANSMUTAR o ALQUIMIZAR porque esa energía bloqueada producto de aquello que me atravesó mental y emocionalmente tiene que ser liberada. Para ser liberada, hay que transformarla en algo distinto.

El movimiento es mi herramienta preferida, sobre todo con los resabios menos densos, con los más cotidianos, con esas emociones y pensamientos diarios que vivimos por relacionarnos en sociedad.

Pero las heridas más profundas me gusta transmutarlas también con palabras. Por eso escribo, por eso muevo esa energía entera y la transformo en palabras que aparecen como poemas, cuentos o mi diario personal.

Sea lo que sea que hagamos, enfoquémonos en TRANSMUTAR aquello que dejó marca para poder TRASCENDER la experiencia y seguir avanzando en nuestro camino evolutivo.

Este es mi consejo desde mi experiencia. Tómenlo si les sirve, armen su propia caja de herramientas para poder vivir cada vez con más liviandad y disfrutar de la vida viva que nos habla y nos sostiene con tanto amor.

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