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El aborto y sus consecuencias

El poder del inconsciente familiar es muy fuerte. Las memorias de todos los integrantes se guardan en ese archivo compartido como conflictos programantes que luego cualquier conflicto desencadenante puede reactivar. 
Les cuento mi ejemplo que dominó a la perfección y puede ayudarlos a entenderse a ustedes mismos. De chica estudié periodismo y me encantaba escribir pero enseguida empecé a viajar y abandoné la escritura.
Diez años más tarde, en la misma casa en donde lo hice por última vez, me animé a escribir de nuevo. Me amigué con las palabras.
Empecé un taller de escritura buscando encontrar el modo de canalizar sanamente el duelo de mi divorcio.
Desde los 15 años, el modo de deshacerme de todo lo que me incomodaba eran los vómitos. Un patrón poco armonioso y saludable.
Siempre intenté combatirlos y la escritura fue una de las tantas maneras aleatorias de descarga sana.
El primer ejercicio del grupo fue “armar el índice de la novela de tu vida”. Una propuesta hermosa que me llevó a escribir mucho más.
La verdad era que me moría de vergüenza de contarles a todos esos extraños del grupo sobre mi gran secreto de autodestrucción así que entre mis hermanos y yo, inventé una hermana a quien llamé Jazmín, y encarnó todas mis oscuridades.
En la ficción que escribí entonces, Gabi era la hermana menor, la copada que viajaba por el mundo. Jazmín había quedado encajada, entre los varones y la pequeña, sufriendo esa necesidad constante de morir, cargando con todos los secretos familiares, vomitándolos cada día en el inodoro de casa hasta que decidió matarse

Cuando terminé esa novela, se me ocurrió constelar -siempre con el anhelo de acabar con mi conducta autodestructiva constante-. En plena sesión consteladora, apareció una hermana que había sido abortada entre mis hermanos y yo.
Ahí me enteré que Jazmín había existido. Ni idea si la habrían llamado así o no, pero yo empecé a hacerlo y su presencia se hizo aún más fuerte en mi vida.
La ficción que había escrito era real. Por eso digo que el inconsciente familiar tiene un peso muy fuerte en nuestra vida y poder conocer los secretos de primera mano nos ahorran luego dolencias para tener que interpretar. 

Secretos familiares. Creer o reventar.
Siempre sentí una dualidad interior. Siempre me sentí dos personas. De chica fantaseaba con tener una hermana gemela, jugaba a las barbies con ella en secreto en mi cuarto, hasta que un día me hice grande y desapareció.
Para la DBT, los bebés abortados -natural o provocado- igualmente cuentan como parte del clan. Si bien, al no nacer, no son poseedores de cargas transgeneracionales, sí ocupan un lugar en la línea de hermandad.
Por eso es tan importante que se respeten los duelos aún en estas circunstancias y, sobre todo, que no haya secreto sobre tu existencia.

Jazmín me acompañó hasta hace poco. No la voy a culpar, no creo que sea la causante de mi bulimia ni de tantos años de auto-odio pero claramente, la sumatoria de todos los factores que les vengo contando generaron un patrón de conducta en mí que me marcó.
Cuando pude despedirme de ella, cuando pude hacer consciente su dolor, su odio a mis padres por no haberla tenido, sus celos por verme vivir a mí y a ella no, entonces pude también entender que mucho del odio que yo creía propio, no me pertenecía y eso ayudó a dejar de culparme.
En una de las hipnosis regresivas que hice apareció Jazmín muy enojada, gritando que porqué yo sí y ella no.
Vi su alma al costado de mi cama, deseando haber tenido la misma suerte de vida que yo.
Le dije entre llanto que la amaba, que yo le prometía vivir mi vida con entusiasmo, con compromiso y parar un poquito con la autodestrucción.
Se fue.

No es magia. Realmente creo que mi cueving es hardcore y así como la sumatoria de traumas me hundieron la cabeza en el inodoro, también la sumatoria de herramientas de lucha me la sacaron. Es un combo hermoso que hoy me tiene parada en donde estoy. Y sigo en constante cambio.
Pero hay una realidad, desde que Jazmín se fue, ya no me siento dos y eso me alivianó un montón.

Los secretos familiares están presentes en el inconsciente familiar. El clan no se olvida, al clan nada se le oculta, nada. Los secretos salen por las buenas, o salen por las malas.

No se mientan, no oculten, su cuerpo les va a hablar SIEMPRE y lo hará también generación tras generación.

El aborto
Creo y apoyo el #abortolegalseguroygratuito pero eso no quita que quiera contarles qué sucede en el útero cuando un aborto tiene lugar, cuáles son las marcas que deja en el clan y en el siguiente bebé que nace. También quedan memorias traumáticas en la madre. Nadie queda exento luego de un aborto. 
Tanto si el aborto es natural o provocado, las consecuencias generales son las mismas.
El ambiente de muerte que perdura en el útero materno será percibido por el siguiente feto que sea concebido. Da igual la cantidad de tiempo que haya pasado entre los dos embarazos.

Miedo, inseguridad, ansiedad por también ser exterminado son algunas de las emociones que quedarán marcadas en la primera memoria emocional de ese feto, sumado a la dualidad de identidad por venir a suplir el lugar de otro ser que nunca nació.
Estas marcas son esos conflictos programantes de los que siempre les hablo. Marcas que luego se podrán manifestar en un adulto con inseguridades profundas de identidad, de falta de autoestima, desgano de vida, culpa de existencia y que detonarán con más énfasis si su alrededor no acompaña para poder contrarrestar estas sensaciones tan profundamente arraigadas.

HACER CONSCIENTE LO INCONSCIENTE es una herramienta de liberación. Personalmente, cuando pude entender lo inexplicable de esas emociones de autodestrucción, cuando pude ponerle un nombre a aquello que sentía, pude emprender entonces mi camino de liberación y aceptación con fundamentos.
Luego sí, mucho trabajo interior consciente, con responsabilidad, SIN BUSCAR CULPABLES, sólo conociendo, aceptando y actuando en consecuencia para poder avanzar en liviandad y empezar a vivir una vida plena. Vivir con elección de existencia, abandonando la inercia y empoderándome de mi presente para poder crear aquello que deseo experimentar.

Cada caso es único y hay un sinfín de variaciones para considerar en función a los detalles de cada persona pero si te identificás con mis palabras y tenés ganas de trabajar conmigo, escribime: hola@gabivalenti.com Estoy. En tu genosociograma y tus secretos familiares, están todas las respuestas.

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Reprogramación del inconsciente

Si hay algo que siempre suelen preguntarme en las sesiones es cómo se hace para cambiar. El primer paso siempre es ese que están transitando cuando estamos enfrentados hablando del informe del genosociograma. Toda esa información que estamos trayendo desde el inconsciente para poder conocerla de manera consciente y luego poder aceptar.
Tomar consciencia de las Creencias Limitantes que nos vienen condicionando nos permite tener momentos de lucidez para poder reconocer nuestra reacción, frenarnos, entender y luego sí, reprogramar aquello que ya no se adapte a la realidad que queremos crear.

Cuando entendí de dónde venía esa sensación de no ser suficiente, fui capaz de recopilar todos los momentos en mi vida en los que me había comportado intentando complacer a los demás en vez de a mí misma.
Fue un momento duro pero como ya aprendí que no tiene sentido juzgar a la Gabi del pasado, acepté y, luego de mucho #cueving -acá es donde recomiendo tener herramientas de vacío y recarga- me reprogramé.

¿Cómo lo hice? Ojalá existiese un botón de reset que sea capaz de borrar toda la mierda pero no, al menos yo no lo encontré aún. El modo más efectivo de reprogramación que uso es el de vivir atenta, con consciencia, recordando estos procesos cada vez que algo activa en mí una emoción.
No reacciono a la primera -o al menos eso intento-, busco, desmenuzo eso que me pasa, lo conecto con mis vivencias, con mis creencias pasadas y entiendo su causa. 
El punto clave está en saber qué es lo que te lleva a actuar del modo en el que estás acostumbrado a actuar. Por eso es tan importante reconocer los propios patrones y saber las causas. El conocimiento consciente nos libera, siempre y cuando no caigamos en el victimismo.

También existen -y suelo recomendarlos- actos de psicomagia que ayudan a “engañar” al inconsciente para ponerle fin a situaciones en particular. O la Hipnosis Regresiva Reparadora para casos más profundos, a la cual me he sometido y me ayudó un montón.

Si eligen hacer una terapia de seguimiento conmigo, este es el objetivo primordial al cual la enfoco: Conocer las causas del dolor, dejar de identificarse con ello, observar y descubrir los patrones de conducta de una 
manera consciente para poder entonces reprogramar esos modos y crear la vida que se desea vivir. 

Sentarse con el dolor
Desde que me di cuenta -septiembre 2019- que venía viviendo una vida en la que internamente sólo quería complacer a padre, empecé a estar atenta a mis deseos reales. Cuando dudo sobre algo, me pregunto: ¿Y eso para quién es, Gabrielita? ¿Tuyo o suyo?
Reflexionar con sinceridad es vivir el presente de manera consciente y este es el camino hacia la vida que buscamos. 
Hace poco mandé un mensaje al grupo familiar contándoles mi reciente decisión de dejar de ser la tía Gabi nómade. Todos contestaron ahí mismo, compartiendo mi alegría. Todos, menos padre que me mandó un audio personalizado. Los 30 segundos de alegría compartida fueron opacados por el comentario que hizo en todo jocoso: “Igual vos sos tan cambiante, bebé, que vamos a ver cuánto te dura”.
¿Reaccioné? No. Bah, sí, pero sola, frente al espejo para descargarme. Dejé pasar un ratito y luego contesté que mi cualidad de cambio constante es para mí algo positivo, es lo que me lleva a buscar siempre el bienestar y a no estancarme en la (dis)conformidad.
Poder reconocer esto nos ayuda también a no poner etiquetas de culpas. De hecho, la relación con padre es cada vez más auténtica y amorosa porque dejé de culparlo, porque conocí las razones por las que se comporta como lo hace y el objetivo siempre ES EL AMOR.

Me llevó un tiempo procesarlo y para ello tengo mis herramientas preferidas como el movimiento arriba del mat. Las emociones deben ser procesadas -las del pasado y las que van a seguir apareciendo en nuestra vida-. Hay que saber sentarse con el dolor, sentarse con la emoción a dialogar, a entender, a descodificarnos. Permitir que la emoción salga sin reprimir para luego sí poder saber qué está queriendo decirnos.

Saber poner límites con respeto y amor
Hay dos frases en particular que padre utiliza emitiendo juicio sobre mi persona cuando no le gusta algo de mi: “vos sos tan cambiante” y “vos sos tan especial” – con connotación negativa ambas y siempre acompañadas de esa risita de burla. ¿Lo hace adrede? No, claro que no. Y ahí está el permitirnos trabajar la mirada hacia el otro con compasión. Más aún cuando se trata de nuestra familia. 

Después del cueving del día, mente me llevó a la memoria de todos esos momentos en los que padre hizo lo mismo y, sobre todo uno en particular, cuando le comuniqué la noticia de la primera decisión en mi vida que había tomado sin consultarle.
Recreé cada instante, cada detalle del espacio físico y su cara de desaprobación cuando le decía que había decidido separarme de mi ahora ex marido. Ese “sos tan especial” volvió a aparecer y un sinfín de juicios de color.
Lloré, lloré ahí, arriba del mat, hasta que no me quedó más. Me vacié de emociones estancadas desde hacía 4 años. Fue mi propia versión de hipnosis regresiva. 
Este es el mecanismo de reprogramación que intento compartir para que cada uno pueda observarse y cambiar a su antojo. 

Desde que soy consciente del por qué de mi sensación de NO SER SUFICIENTE, soy capaz de trabajar con ello. Es un trabajo diario. Hay días que cuesta menos, hay situaciones que ya son mecánicas, hay días que cuesta mucho más.
Lo más importante es siempre recordar que no hay que buscar culpables sino simplemente HACER CONSCIENTE LO INCONSCIENTE para poder conocer los hechos y REPROGRAMARNOS.

Saber poner límites y exteriorizar nuestro sentir es clave también. Personalmente tuve unas cuantas charlas con padre en las que le expliqué ese peso que sentía y de apoco vamos aprendiendo a conocernos otra vez. De esto se tratan las relaciones y los vínculos y hay que trabajar en ellos de manera activa porque si uno cambia, las relaciones con los demás lo harán a la par también

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Experiencias de una hija de sustitución

Hija de sustitución

La razón por la que comparto mis experiencias personales es porque creo que a partir del ejemplo somos capaces de entender que todos podemos apartarnos del sufrimiento y tomar las riendas de nuestra vida. Mi objetivo es que me crean cuando les digo que podemos reprogramar el inconsciente y vivir la vida sin victimizarnos. Si yo pude, ¿por qué vos no?

Soy hija de sustitución porque nací en un útero que había vivenciado un aborto anterior. Pero hay varios detalles extra que sumaron a que luego los conflictos desencadenantes en mi vida me hayan llevado por el camino del autoflajelo y la destrucción.

Mi mamá no quería tenerme. No es un secreto. De chica me cansé de escuchar de su boca lo tanto que lloró cuando se enteró que estaba embarazada otra vez. Tenía 40 años y tres hijos ya crecidos, ¿quién tenía ganas de cambiar pañales otra vez? A través de esta terapia buscamos conocer los hechos, no juzgarlos. 

Nací igual y mi mamá me amó con locura al verme, sobre todo porque era nena y los tres anteriores, varones. Pero, todo ese sufrimiento que madre vivió durante mis 9 meses de gestación, fue absorbido por mí de manera inconsciente.
La conexión que existe entre madre y feto es directa y las emociones se transmiten sin condición. TODO. El inconsciente no racionaliza, acumula sin discernir. Yo, bebecita en gestación, acumulé unos cuantos conflictos programantes en ese útero. Pero no todos tuvieron que ver con madre, padre también dejó lo suyo.

Daddy Issues
Mamá no quería tenerme pero padre sí. Esto también dejó marcas en mi inconsciente que programaron mi conducta y que se despertaron luego, en mi adolescencia, con detonantes específicos.
En consecuencia, mi relación con cada uno de ellos fue distinta.

Para que yo pueda armar tu genosociograma, te hago un montón de preguntas, como por ejemplo, si conocés por cuál situación estaban pasando tus padres durante tu gestación y detalles de la vida familiar durante la infancia. Esto me permite entender tus conductas de adulto porque ahí atrás busco los conflictos programantes que dejaron su marca y ahora se manifiestan en tu presente y te hacen sufrir.

Mis padres tuvieron una situación particular antes de mi nacimiento y lidiaron con ella algún tiempo bastante más. Acá sí que no entro en detalles porque es parte de su vida privada y no me corresponde. Pero lo que sucedió ahí, también dejó marca en mí, sobre todo en la relación con mi papá.
Nuestros padres, muchas veces, tienen ideas específicas para nosotros. Son anhelos, deseos, planes que les encantaría ver plasmados en nuestras vidas.
Al nacer, por circunstancias ajenas a mí, para mi papá me convertí en su todo y ese peso de existencia me marcó bastante.

Empecé a cargar con un mandato, crecí con el anhelo inconsciente de complacerlo con cada una de mis acciones. A la vez, por el modo de vivir su propia vida, también crecí observando un comportamiento de modelo familiar que agudizó mi propio deseo de perfección. A los niños pueden decirnos un millón de discursos sobre cómo comportarnos pero a esa edad no somos capaces de racionalizar todas esas palabras entonces nos dejamos llevar por lo que vemos. Las palabras acompañan pero es con el ejemplo con lo que se educa a los hijos, nada más ni nada menos. 

Recordemos que como niños/adolescentes no tenemos la capacidad de raciocinio y comprensión para poder procesar todo lo que pasa a nuestro alrededor. Carecemos de experiencias de vida, estamos en proceso de crearlas, y por eso es normal que durante esa época de nuestra existencia, se generen los traumas que dejen las marcas en nuestro inconsciente y condicionen nuestro posterior accionar como adultos.
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¿Esto significa que ya estamos marcados de por vida? Claro que no porque siempre somos capaces del cambio. Lo único que hace falta es sinceridad con uno mismo y aprender a leernos para reconocer nuestros patrones y poder accionar en pos de nuestra reprogramación.

Para mi inconsciente, esas fueron todas memorias que se grabaron en la carpeta del “Deber ser”. El objetivo sería ser capaz, alguna vez, de convertirme en esa hija que cumpla con los estándares de un papá perfecto.

Aha!Moment
Me llevó 34 años darme cuenta de esto y fue en mi reciente viaje a Argentina, cuando estaba sentada con padre mirando una película y, tras la aparición de una actriz, el comentó lo “hermosa y elegante” que era aquella.
Yo llevaba ya tiempo intentando descifrar algo que hacía ruido en mi interior. Sabía de los conflictos programantes que habían desencadenado luego mi bulimia, pero no podía entender qué había despertado en mi adolescencia ese comportamiento que me acercaba a la búsqueda constante de perfección.

Mi vivir de manera consciente implica estar atenta a las señales que mi presente trae, sobre todo cuando pretendo descifrar dolencias que repercuten en mi modo de existir. Padre y su frase, fue un gran Aha!Moment que me llevó a conectar un sinfín de puntos en mi pasado para poder entender mi comportamiento.

Padre siempre veneró el cuerpo femenino de ese modo “hermoso y elegante”, así, con mucho respeto y como un simple comentario de aprobación. Casualidad (o no) es que siempre, esas mujeres eran altas, flacas, de pelo lacio y largo, de ojos claros y muy bien vestidas.
Para la nena (yo) que crece ya con el mandato de tener que complacer a papá para poder ser aceptada y amada, esa relación entre imagen y comentario dejó una impronta en mi inconsciente: Para ser aceptada, tengo que ser flaca, alta y delgada. Y les puedo asegurar que el resto de detalles sobre pelo, colores y accesorios, también condicionaron mi existir.

Ahí, en ese instante, entendí cómo los conflictos se relacionan en nuestro inconsciente y se manifiestan en el cuerpo. Por eso uso mis propias experiencias para poder trasmitirles el modo en el que trabajo, porque cuando uno vive de primera mano puede luego plasmar ese conocimiento en el otro y aportar a cada camino individual.

Acarrear con creencias limitantes desde la niñez
La bulimia es una Constelación Esquizofrénica (ya ahondaremos en el tema más adelante) que implica dos conflictos activos a la vez en ese cerebro que se sobrecarga y entonces corporeiza el dilema.
La obsesión por cumplir con una imagen determinada estaba asociada a esa creencia en mi inconsciente que dice que para ser aceptada por la persona a la que vine a complacer tengo que ser de tal modo.
Pero hay más en esa lista de perfección del “deber ser” que mi inconsciente fue acumulando y que luego yo intenté seguir, al pie de la letra, para complacer a mi exterior.
La perfección académica y la deportiva fueron las que más me llevaron a sentir esta sensación de JAMÁS SER SUFICIENTE.
El universo -y acá es cuando mezclo todo lo que sé- siguió acercándome “figuras paternas” (mi entrenador de hockey, mis profesores favoritos, esos hombres que me gustan pero con quien nunca hay reciprocidad) a quienes intentar complacer hasta que me diera cuenta del aprendizaje a absorber.

Mi intención es que puedan darse cuenta de cómo el inconsciente, con su atemporalidad, sigue reaccionando del mismo modo cada vez que una situación (conflicto desencadantante) despierta una emoción que dejó marca (conflicto programante).

Si esto resuena con vos, si creés que puedo ayudarte, no dudes en escribirme: hola@gabivalenti.com

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¿Soy hijo de sustitución?

Conocer sobre nuestra historia personal a través de la memoria de nuestra familia es de gran ayuda para obtener información que desconocemos de primera mano. Eso me permite a mí analizar tu hoja de vida y encontrar esas etiquetas que describen el modo en el que nos comportamos.
Saber sobre los detalles de nuestra gestación, si hubo abortos previos, si fuimos buscados, deseados o no, trae respuestas muy interesantes  a nuestro presente. Hay varios conceptos ya generalizados en la Descodificación Bio Transgeneracional. Uno de ellos es ser hijo de sustitución que significa haber nacido luego de un aborto -natural o programado—. No importa el tiempo que haya pasado, 2 meses o 6 años, llegar a un útero que vivió un aborto, es una condición que deja marcas en el inconsciente inexperimentado del feto que sí está siendo gestado para nacer.

Para el clan familiaracá te cuento de qué trata si aún no sabés qué significa- ese bebé llega a sustituir a otro y ese peso energético puede crear un problema de identidad para ese futuro adulto.
Recordemos que para el inconsciente todo es relevante. El inconsciente no interpreta ni analiza, simplemente acumula memorias desde la concepción.
Los conflictos programantes y los desencadenantes son la base para poder entender nuestro comportamiento. Acá pueden leer al respecto.

Por la falta de experiencia que tenemos en la infancia, las memorias que se graban en el inconsciente durante ese período son las que suelen dejar más marca y condicionar luego nuestra vida. Son los conflictos programantes que luego serán despertados por los desencadenantes en la adultez.
El hijo de sustitución que llega a un útero con un ambiente de muerte es gestado con el miedo de ser también exterminado como su antecesor. Ese miedo de no ser deseado ni querido, de no ser suficiente, de no cumplir con los estándares de los padres, deja marcas que luego pueden influenciar su vida.

Todas estas sensaciones pueden ser alivianadas si ese bebé, al nacer, siente la contención necesaria que refute todos los anteriores miedos.
De hecho, hay técnicas maravillosas que los padres pueden hacer para reprogramar ese inconsciente temeroso durante los primeros años de vida del niño, evitando que luego, los grandotes estemos acá, haciendo #cueving cada día, intentando reescribir nuestra historia con más amor.

El hijo de sustitución, entonces, viene a ocupar un lugar que no le pertenece y eso puede afectar su proceso de forjar su propia identidad. Una sensación de vivir una vida ajena, una dualidad que no le permite encontrarse ni reconocerse en el espejo.

A través de la DBT podemos descubrir porqué nos pasa lo que nos pasa. Nuestro genosociograma habla y aprender a descodificar esos mensajes es mi pasión por eso me encantará ayudarte. Si resuenas con mi método, escribime hola@gabivalenti.com
Yo soy hija de sustitución y esa marca me tuvo conflictuada durante mucho tiempo pero al hacerlo consciente, al entender el porqué de mi sentir, puede reprogramar mi inconsciente y empezar a vivir una vida propia, sin cargas ajenas ni dolor del pasado. Todos modos salir del pozo, se simplemente cuestión de decisión y actitud positiva. Buscar ayuda es un acto de amor propio. Puedo ayudarte si lo deseás. 

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¿Qué es el inconsciente Atemporal?

inconsciente

La atemporalidad del inconsciente es clave para entender el modo que tiene nuestro cuerpo de reaccionar frente a una emoción.
Los traumas más significativos son aquellos que ocurren en la primera infancia cuando no somos capaces de racionalizar las situaciones que vivimos. Como bebés/niños no tenemos las herramientas para realizar ningún proceso lógico/emocional por falta de experiencia de vida.

No hace falta que asociemos trauma con oscuridad de película de terror. Un trauma es el resultado de algo que despierta una reacción abrupta en nosotros y deja una marca. Son emociones no gestionadas que se transforman en energía bloqueada.
Ejemplifico para esclarecer el tema: estoy en el balcón mi tío, tengo 4 años y me cae una tarántula en el hombro. Entre el grito de mi madre y la araña en mi hombro, me asusto, corro y lloro. Mi padre me prohibe el balcón y me advierte sobre el veneno arácnido. Esta respuesta queda grabada en mi inconsciente de niña y se repetirá a lo largo de mi vida. Es probable que olvide el suceso pero para mi inconsciente atemporal que no sabe que ahora la treintañera puede pisar a la arañita, cada vez que este espécimen se aparezca en mi camino, reaccionaré igual. Pueden suceder 2 cosas: que los adultos a mi alrededor me ayuden a entender que las arañas no deben asustarme, o bien que se siga estimulando el miedo y esto se transforme en un problema: tengo fobia a las arañas, con ataques desesperados inexplicables para mi mente racional, y encima detesto pisar el balcón de mi tío y acercarme a él. ¿Se ve el punto con este ejemplo simple y extremo para que entendamos los conceptos?

El primer suceso de reacción al trauma es el conflicto programante, es la causa y el origen. Los sucesos que luego aparezcan en nuestra vida serán los conflictos desencadentes o detonantes, los que despierten en nuestro inconsciente el modo conocido de reaccionar frente al peligro que alguna vez nos asechó. Esto se da también a escalas transgeneracionales porque recordemos que el clan familiar también tiene un inconsciente que acarrea con todos los traumas que la familia lleva a cuestas.

Esto es justamente lo que hacemos en la terapia. Si en tu presente padecés de depresión, puede que tengas bien en claro cuándo empezó y porqué apareció, ESE es el conflicto desencadenante, pero hay algo más atrás, un conflicto programante guardado en tu inconsciente que está esperando destrabarse para que puedas liberarte de todo ese peso. Gracias al cuestionario que te hago llenar antes de llegar a la sesión, puedo descubrir cuáles son las posibles causas y luego juntos seguir ahondando en tu historia con los detalles que recuerdes sobre aquello. Este es el mecanismo de traer a la conciencia aquello que está escondido y, a partir de eso, poder diagrama el cambio que quieras para tu vida.
Saber reconocer los detonantes que despiertan en nosotros la explosión de emoción puede llevarnos luego a buscar los orígenes y reprogramar nuestro inconsciente. SIEMPRE vamos a poder cambiar. La decisión es propia, de nadie más. 

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Los trastornos alimenticios biodescodificados

¿Sufrís de bulimia, anorexia, obesidad? ¿Tu relación con la comida es un peso para tu vida? ¿Tu imagen corporal siempre es una traba para poder vivir en paz con vos mismo? Estuve ahí. La bulimia fue mi compañera de ruta desde los 15 hasta los 32 años. Puedo ayudarte.

Más allá de las culpas que siempre le ponemos a la sociedad presa de la imagen y del estereotipo de belleza corporal, los trastornos alimenticios pueden ser descodificados a través del genosociograma familiar y las experiencias vividas por la persona que las padece.
Una base para todas las enfermedades de este tipo es la relación con la madre en los primeros años de vida. La madre es la encargada de proporcionar el alimento y la conexión emocional con el bebé es tan fuerte que TODO lo que la madre vive y siente es percibido por el bebé. Hay muchas variantes a tener en cuenta en cada caso. Poder tener la mayor cantidad de detalles nos permite conocer el mensaje exacto que el cuerpo está queriendo enviar.
En esta oportunidad, hablaremos de la anorexia y la obesidad  y en qué punto se unen estas dos enfermedades que parecen tan opuestas. En el 90% de los casos, tanto en un paciente con anorexia como en uno con obesidad, hay memorias de abuso sexual. Pueden ser por cargas transgeneracionales o bien por experiencias propias, para eso es necesario ahondar en el árbol familiar y conocer la historia de nuestra familia.

¿Cómo funciona el inconsciente? Recordemos que su labor es protegernos siempre de aquello que nos hace sufrir. Los traumas y sus memorias inconscientes son atemporales, por ende, cada vez que una situación similar nos despierte emociones del mismo estilo que se grabaron como trauma, el inconsciente intentará salvarnos enviando el mensaje al cuerpo. Es el único modo que tiene de actuar en nuestro favor, aún cuando ese modo sea cruel como obligarnos a dejar de comer o bien comer hasta reventar. 
Para el inconsciente, privarse del alimento llevará a eliminar todo tipo de curvas y características femeninas que en un momento llamaron la atención del acosador y produjo el trauma. Por otro lado, atiborrarse de comida hasta crear masas incontrolables de grasa que tapen el cuerpo será el modo de protección más efectivo ante el acosador que en algún momento produjo el trauma.
¿Por qué se padece una y no la otra? Hay muchos factores a analizar y por eso aclaro siempre que cada caso es particular y que hay que saber analizarlo en contexto. Mi idea con esto es mostrarles detalles de las enfermedades que pueden ser descodificadas para que aprendamos a conocernos mejor y podamos vivir en armonía con nosotros mismos.

Si sentís que esto te resuena y que puedo ayudarte, escribime: hola@gabivalenti.com estaré encantada de acompañarte en tu propio proceso.

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¿Qué es la Biodescodificación Transgeneracional?

biodescodificación

Para la descodificación, las enfermedades o dolencias que aparecen en nuestro cuerpo no son más que emociones acumuladas que están manifestándose en nuestro sistema para ser escuchadas. Aquello que escondemos en nuestro inconsciente se hace consciente atacando nuestra salud de diferentes maneras. Es el modo que tiene el inconsciente de llamar nuestra atención.
Cada parte del cuerpo tiene un significado, cada enfermedad es descifrada de un modo particular para poder entender qué es lo que el inconsciente está queriendo decir.
Ejemplifico, Mabel padece contracturas cervicales hace más de un año desde que empezó ese trabajo nuevo que no le gusta pero debe mantener porque no tiene otra oportunidad. Descodificando su dolencia, entendemos que Mabel “agacha la cabeza” ante este trabajo que no le gusta, se somete a esa situación laboral porque no le queda otra opción. El inconsciente de Mabel plasma en su cuerpo esa emoción que está siendo acallada por X razón.
Pero algunas veces, las enfermedades no responden a un trauma de nuestra vida sino que es una carga transgeneracional que heredamos de nuestros antepasados. Estas cargas se transfieren de hasta cuatro generaciones y los lazos que se atan entre familiares responden a un método de ecuación numérica dado por las fechas de nacimiento y muerte de los integrantes familiares.
El contexto familiar, las relaciones entre los integrantes, el mandato y los secretos que se guardan terminan saliendo a la luz a través de las enfermedades que se plasman en el cuerpo pidiendo a gritos ser escuchadas.
Armando y estudiando el genosociograma familiar podemos entender nuestro presente, conocernos mejor y descubrir aquellos patrones que nos vienen sometiendo durante tantos años. Es el camino para adquirir un nivel de conciencia superior, liberarnos de las cargas transgeneracionales y
vivir la propia vida con liviandad.