Reconocer y reprogramar las creencias

Creencias limitantes

Las creencias limitantes que sostienen nuestra vida muchas veces no son por elección, sino que son heredadas.

Pero no siempre nos damos cuenta de eso porque llevan con nosotros toda nuestra vida.

Están cargadas del “deber ser” que puede estar condicionado por el círculo familiar, la sociedad, el grupete de amigos, la educación o todas las anteriores.

Ya sabemos que no nos interesa buscar culpables sino conocer los hechos, encontrar la raíz del asunto y entonces HACERNOS RESPONSABLES COMO SERES ADULTOS que somos y encaminarnos al cambio.

Pero el meollo del asunto está en reconocer cuáles son esas creencias que condicionan nuestro presente y no nos están dejando avanzar.

¿Cómo se hace esto? Tengo una propuesta de ejercicio, pero primero vayamos a la teoría para entender lo básico.

Como seres humanos buscamos nuestro bienestar, ¿verdad? Resulta que cuando estamos acá viviendo la vida, suceden “cosas” que nos llegan desde fuera y nos producen reacciones emocionales dentro.

Las divertidas son super bienvenidas porque aportan al bienestar, pero las que duelen nos llevan a un estado negativo del que hay que saber salir con distintas técnicas.

La razón que sostiene que eso que suceda fuera despierte en mí algo negativo y me duela está en una creencia que me está limitando, una creencia que me dice que eso que me mostró el afuera me tiene que producir dolor.

Poder reconocer cuál es esa creencia es una de las herramientas más maravillosas que he encontrado: ¿Cuál es ese “deber ser” que hace que X me haga reaccionar y me sienta mal y alejado del bienestar?

Poder reconocerlas es el primer paso para poder saber de dónde vienen y entonces ELEGIR si queremos que sigan en nuestra caja de creencias o no.

Voy a ejemplos mundanos: Darnos cuenta que crecimos creyendo que era necesario tener pareja para estar completos; que si no era 10, entonces no era suficiente; que sin hijos la vida no está plena; que el trabajo es sólo ganar dinero para tener cosas; que sin una carrera universitaria soy tonto, etc.

Todo esto son creencias que escuchamos desde siempre y que como no entra en nuestra realidad algo distinto, las tomamos como verdades absolutas.

Cuando nos movemos ese lugar, ya sea de manera literal o metafórica, empezamos a recibir detonantes desde el afuera que ponen en juego todo eso que creímos como verdad y por eso llega la incomodidad.

Cuando no conseguimos todo eso que creemos que necesitamos para estar bien, nos frustramos y empezamos a padecer ese desgano constante.

Muchas veces, sucede del modo contrario: conseguimos todo eso que creíamos que necesitábamos para estar bien, y cuando ese preciado momento llega nos damos cuenta que no se siente suficiente tampoco.

Ambas situaciones hablan de lo mismo: Nuestra vida está sostenida por un sistema de creencias que no está alineado con nuestra verdad de bienestar interior.

¿En qué equipo están?

⓵Nunca consigo lo que quiero

⓶Lo consigo pero no me es suficiente

Vengo con un ejercicio para reconocer nuestras creencias limitantes

No es algo para hacer de una sentada sino mas bien para poner en práctica cada vez que sintamos que X llega para despertar algo negativo dentro.

X puede ser una persona, situación, recuerdo, o lo que sea que nos haga reaccionar.

Nuestro cerebro se sostiene con esa caja de creencias para mantenernos a salvo -porque es lo que nos vino asegurando la vida desde entonces-.

Recordemos que nuestro cerebro primitivo y el inconsciente que lo maneja sólo buscan asegurarse nuestra supervivencia. Todo lo que hacen tiene el objetivo de mantenernos con vida de manera literal.

Esa cajita de herramientas se aseguró nuestra supervivencia, entonces vaciar aquello requiere de nuestra atención. Podemos reprogramar a ese cerebro, pero tenemos que observar porqué reaccionamos ante qué y, sobre todo, cuál es la creencia que sostiene esa reacción.

Son un par de pasos a tener en cuenta:

⓵Reconocer mi sentir cuando X aparece

⓶Encontrar la creencia que sostiene ese sentir

⓷¿De dónde viene esa creencia?

⓸¿Quiero continuar con esta creencia en mi vida presente?

⓹Crear la nueva creencia que borra la anterior.

Voy al ejemplo personal porque sé que se entiende mejor el asunto: Me despierto con esa sensación de no ser suficiente. Todo lo que hago, podría hacerlo mejor (inserten los detalles que se les ocurran) y como no lo consigo, me frustro y me duele. Me duele no dar todo de mí, me duele que el otro no me tenga en cuenta como deseo, que no reconozca lo que hago, blablabla.

⓵Acá reconocí mi sentir

La creencia limitante es TODO PODRÍA HACERLO MEJOR

⓶Reconocí la creencia que sostiene ese sentir

⓷¿De dónde viene? Me crié con un padre que era meticuloso y perfeccionista hasta para untar las tostadas (no exagero, les ponía manteca hasta los bordes) y eso que veía se impregnó en mi células con el mismo listón de perfección.

Ahora que reconozco (pero NO culpo) de dónde viene la creencia, me pregunto:

⓸¿Quiero continuar con este grado de perfección constante en mi vida? ➙ esto es hacerme responsable, el poder ELEGIR qué quiero hacer con la creencia que acabo de descubrir.

Mi respuesta fue un gran NO y entonces empecé a trabajar activamente, con mucha paciencia y observándome mucho también.

Cada vez que X hace que no me sienta suficiente, reprogramo mi sentir corrigiendo a esa voz de mi cabeza que me dice que podría hacerlo mejor.

⓹La técnica que más me sirve es el mantra correctivo que en este caso es “Soy suficiente”. Uso mantras porque creo en el poder de la palabra, en su poder en nuestras células y su efectividad en mi inconsciente.

Cambiar nuestras creencias es un trabajo que requiere atención, pero no es difícil. Es un compromiso con uno mismo de ensayo y error.

Personalmente, descubrí de dónde venía esta creencia en septiembre de 2019 y aún sigo corrigiéndome cuando la sensación aparece por algo X que sucede.

Cada vez reacciono menos, cada vez me es más fácil salir de la emoción y corregir mis creencias con amor y autovaloración.

Sí, muchas veces desearía que sea más rápido el asunto, pero todavía no encontré el botón para resetear el cerebro. Cuando lo descubra, les cuento.

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