Publicado el

¿Qué lugar ocupo en mi vínculo de origen?

tríada

Cuando algo se traba con tanta asiduidad en nuestro presente, es necesario volver al origen, saber en qué lugar nos ubicamos en la tríada mamá-papá-hijo.

Los ma-padres siempre tienen anhelos conscientes de lo que desean para sus hijos, pero también hay otros inconscientes que tienen que ver con los vacíos personales.

En el caso óptimo, seré hijo de dos adultos que están bien ubicados en su propia tríada (o sea, con sus ma-padres) y, que también al tener una relación adulta y consciente entre ellos, no pondrán en mi expectativas que no corresponden a mi rol de niño.

Pero… ¿quién es hijo de madre y padre Buda? Por eso lo primordial siempre es conocer los anhelos conscientes que los ma-padres tienen con sus hijos y luego, a través de las preguntas correctas, indagar en aquellos mandatos inconscientes que existen en la tríada también.

Muchas veces, los hijos llegan para ocupar el lugar de marido, de esposa, de mamá, de papá, de otro bebé muerto con anterioridad… sea cual sea el caso, ser capaces de conocer esto nos permite liberarnos del peso del mandato inconsciente y poder entonces ocupar el lugar que realmente nos corresponde en esa tríada.

Inconscientemente como hijos siempre buscaremos ser leales a quienes nos han dado la vida, es una respuesta biológica. Cuando ponemos luz en nuestro árbol familiar y descubrimos la desestructuración vigente, podemos reacomoarnos en nuestro sitio y dejar de perpetuar patrones de conducta en nuestros vínculos adultos.

Recordemos que todo lo pendiente en ese origen se repite en todos los ámbitos vinculares de la adultez porque el inconsciente siempre busca solucionar aquello que está latente de resolver.

¿Cómo elegimos vincularnos? ¿Desde qué lugar lo hacemos?

Desde que elegí dejar de aprender en soledad y embarcarme en el mundo vincular, tuve que buscarle la vuelta al lugar en el que me estaba parando para generar esos vínculos.

Llegué a un par de conclusiones y, después de mucha ejercitación experimental personal, se las comparto para invitarlos a observarse en sus vínculos:

⓵ Todo vínculo viene a mostrarme algo interno que no estoy pudiendo observar por mi cuenta. Somos espejos, siempre. Y poder discernir esos roles nos permite vivir el vínculo sin victimismo porque nadie nos hace nada adrede, TODO es experiencia y cuando podemos pararnos en el lugar de aprendices en vez de víctimas, entonces el vínculo realmente vale la pena para la experimentación. SIEMPRE hay una perla de la sabiduría (o unas cuantas dependiendo de la intensidad del vínculo)

⓶ Nuestro sistema familiar, sobre todo la tríada “mamá-papá-hijo” es el que estructura todos nuestros vínculos posteriores. Armando árboles siempre me doy cuenta que cuando no ocupamos el lugar que nos corresponde en el sistema familiar, luego empezamos a repetir los patrones para poder resolver esa desestructuración pendiente.

Tengo unas cuantas conclusiones más, pero estas dos son las claves. Si no trabajamos nuestro árbol, si no descubrimos en qué lugar nos hemos parado como niños con nuestros ma-padres, seguiremos repitiendo el patrón con nuestros vínculos (amorosos, laborales, amistades, etc).

Importante es tener siempre en cuenta esa primera conclusión de que X persona está reflejando esa desestructuración sistémica en mi propio mundo interno.

Ya seguiremos con más conclusiones útiles, pero sin estas dos bases, todos los vínculos generados estarán desencajados.

Armemos tu árbol juntos: hola@gabivalenti.com