Mi historia

Me costó casi 31 años darme cuenta que necesitaba aprender a quererme de verdad.

Cuando me decidí y elegí cambiar, entré en un proceso que me permitió acumular unas cuantas herramientas que me ayudaron a amigarme conmigo misma y amar ese reflejo que el espejo me devuelve: todas mis partes y yo.

Mi objetivo es poder ayudarte a lograr lo mismo. Puede que mi historia te ayude a creer en que todos podemos salir del enrosque y permitirnos vivir una vida en liviandad.

Mi síntoma principal siempre fue la bulimia. Desde los 15 hasta los 32 me la pasé vomitando casi que todos los días de mi vida.

Me sometí a un sinfín de tratamientos y terapeutas, tuve momentos de mejoría pero nada terminaba de alivianar realmente mi malestar. Las recaídas eran cada vez más profundas y los modos de lastimarme me llevaron a acumular un listado de adicciones distintas.

En mi momento de punto de inflexión, me conecté con la descodificación biológica y con un profesional en particular cuya visión encajó con lo que yo parecía que estaba necesitando.

La Biodescodificación Transgeracional me ayudó a hacer consciente lo inconsciente, a traer a mi realidad aquello que había dejado una marca tan profunda en mi memoria como para condicionar con tanto énfasis mi conducta dañina, ese comportamiento posterior durante tantos años.

La Hipnosis Regresiva me llevó a esos lugares recónditos en donde las emociones estaban escondidas, esperando ser iluminadas.

Por fortuna también me he formado como yoguini, en varias modalidades diferentes, que me permiten utilizar el yoga como una herramienta de liberación de todas esas emociones estancadas. Creo fervientemente en que el movimiento adecuado puede ser de gran ayuda en el proceso de vaciado del cuerpo del dolor, esa identificación con el pasado y la victimización, que nos ciega durante tantos años.

La DBT abrió la puerta de mi inconsciente y trajo a la luz toda mi oscuridad. Mediante el yoga, la meditación, la escritura creativa y la introspección, fui capaz de trabajar con toda esa información tan pesada que había sido revelada y hoy puedo decir que la bulimia que creía que jamás me abandonaría no es más que una vieja amiga que ya casi ni viene de visita.

Aprendí a desdramatizar mi existencia y a disfrutar de la vida dejando de identificarme con el pasado y eligiendo seguir descubriéndome en este camino que no tiene fin.

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