La mentira nos aleja de la Verdad del Ser

Abandonar la mentira

¿Cuántas mentiras nos decimos al día?

Da igual que sean de las llamadas “piadosas”, de esas que parecen pequeñas evasiones u ocultamientos, de esas que “no le hacen mal a nadie”.

Cuando naturalizamos la mentira, nos alejamos del camino de la Verdad del Ser.

No se trata de que la mentira esté bien o mal, sino de que es parte del estado de supervivencia que ya no deseamos para nuestra vida.

Dejar de mentir -para dentro y para fuera- es la base del proceso más duro de transformación.

La mentira es el modo que tiene la mente-ego de evitar el sufrimiento. Es un mecanismo de defensa que nos mantiene constantemente en estado de alerta. Todas prácticas del viejo mundo, de una perspectiva de vida que no se alinea con la frecuencia vibracional del Ser.

Observémonos: ¿Cuántas mentiras NOS decimos? ¿Y cuántas más les contamos a los demás?

LA MENTIRA nos aleja de nuestra VERDAD interna y nos corrompe como seres que buscamos vivir en alegría y bienestar.

Cuando naturalizamos la Verdad, la mentira desaparece de la ecuación. Mi verdad es única, la tuya también y poder expresarlas entre nosotrxs sin juicio nos ayuda a crear los vínculos sanos que deseamos para poder seguir autoconociéndonos.

Observémonos, ¿cuántas mentiras nos estamos diciendo? Es un gran ejercicio mirarnos al espejo con toda sinceridad y lanzar la pregunta anterior.

La mentira nos encadena directamente con el tema vincular: 

¿Sostenemos vínculos por el deseo de vincularnos o por miedo a sentir rechazo?

Nuestro inconsciente tiene una creencia muy arraigada de que somos seres vinculares que NECESITAMOS del otro para sobrevivir. Tanto en el nacimiento como en la muerte necesitamos de los cuidados de un otro que nos acompañe en el proceso natural.

Es una creencia arraigada como seres humanos en función a nuestra naturaleza más primitiva.

Con esta premisa, nuestra psiquis se sentirá en peligro cuando no esté vinculándose con un otro que lo sostenga -emocional y físicamente-.

Esto nos puede llevar a sostener vínculos por MIEDO a sentir rechazo en vez de por valoración del vínculo en sí mismo.

La clave está en la INCOMODIDAD. Cuando corrompemos la Verdad de Ser y nos obligamos a hacer cosas que no deseamos, salimos del orden natural del cosmos y comenzamos a vivir en estado de supervivencia.

La cadena se encaja entonces en un sinfín de situaciones diarias que nos llevan a elegir desde el miedo y la carencia y por eso sostenemos vínculos por miedo al rechazo.

La clave está en la INCOMODIDAD. Observémonos, ¿qué vínculos me hacen sentir a gusto, contenida, respetado, valorada? ¿Con cuales me siento siempre en falta, con demandas, sin aceptación, en conflicto constante?

VALORAR el vínculo nos lleva a prestar atención al vínculo en sí mismo porque es orgánico y natural, porque respeta mi verdad y respeto la ajena, es fácil compartir nuestros tiempos y espacios, disfrutamos de tenernos, pero SOBRE TODO, no le tenemos miedo a la soledad.

Cuando sostenemos vínculos por miedo al rechazo, hay INCOMODIDAD y todo se vuelve antinatural porque aparece la mentira y corrompemos nuestra Verdad del Ser.

Cuidemos nuestros vínculos, pero mucho más cuidemos nuestra Verdad porque de ahí nace el vínculo que sí deseamos atraer por resonancia y sintonía.

¿Tarea del día? Miremos nuestros vínculos familiares, amistades, amores… ¿estamos sosteniendo lo insostenible por miedo al rechazo o cultivamos vínculos alineados con la Verdad del Ser?

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