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La Ley Del Espejo

Espejo

Lo primero que tenemos que entender es que percibimos la realidad en función a nuestro mundo interno. La ley del espejo es una herramienta para poder conocernos a través de los demás. En los reflejos externos vemos nuestras sombras, nuestros miedos y juicios ocultos, todas esas verdades que ocultamos inconscientemente.

Antes de REACCIONAR ante lo que el otro hace o dice, la idea es usar esta ley para saber cómo nos está mostrando lo que tenemos oculto y se refleja en el afuera.

LO QUE ES ADENTRO ES AFUERA no me canso de repetirlo porque cuando asimilamos estas verdades podemos dejar de vivir como víctimas del estado de supervivencia y expandir nuestra consciencia.

Nadie nos hace nada adrede, es el modo que tenemos que jugar como seres vinculares para poder reflejarnos nuestras heridas, juicios y mentiras ocultas. Cuando podemos aceptar que cada persona que se cruza en nuestro camino viene a mostrarnos algo para poder seguir avanzando en nuestra propia evolución, el modo en el que vivimos cobra otro sentido.

Los cuatro modos que tiene la ley del espejo son:

⓵Lo que molesta, irrita, enoja o queremos cambiar del otro, es nuestra propia oscuridad: por ejemplo, si me molesta lo negador que es Juan sobre su situación de pareja, hay algo personal que estoy negando y no estoy viendo de mí. Ojo, que no siempre tiene que ver con el asunto en sí mismo, en este caso “la pareja” sino en la “negación”. ¿Dónde estoy siendo negadora en mi vida? 

⓶Lo que critica, combate o juzga el otro, si me molesta o hiere está reprimido en mí: por ejemplo si Juan me dice que le molesta lo indecisa que soy y yo no me siento indecisa, pero me enoja ese juicio, entonces algo de razón tiene porque tocó fibras que hicieron que reaccione. ¿Soy realmente indecisa y me cuesta aceptarlo y empezar a cambiarlo?

⓷ Lo que el otro critica, juzga o quiere cambiar de mi, sin que me afecte, le pertenece a él: por ejemplo, igual que en el caso anterior, pero no me molesta su juicio porque no me identifica. Muchas veces sucede que los demás ven en nosotros proyecciones propias, por eso, cuando lo que el otro juzga de nosotros no nos mueve por dentro, es señal de que la proyección es ajena y no tiene que ver con mi individualidad. No podemos hacernos cargo de lo que no nos pertenece y reconocer que estamos jugando el papel de reflejo del otro es otro modo también de conocernos más.

⓸ Lo que me gusta del otro, admiro y amo también está dentro mío esperando ser potenciado: por ejemplo, esa capacidad de comunicar que tiene Juan me parece maravillosa y admiro su modo de expresarse. Pues seguramente esa capacidad está dentro mío también. Sólo estoy bloqueando mi deseo de exteriorizarla. Muchas veces somos muy amables con lo que vemos en los demás, pero super juiciosas con nosotras mismas. Este ejemplo nos permite empezar a mirarnos con más amor.

Esta ley es una hermosa herramienta para poder seguir conociéndonos y creciendo a través del vínculo. Siempre es más divertido de a dos.