Hambre de mamá

Relación madre y comida

¿Cómo es tu relación con la comida? ¿Comés con ansiedad, nunca te llenás, te cuesta parar?

Nuestra relación con la comida tiene siempre su base en el modo de cómo recibimos los nutrientes emocionales de nuestra propia madre.

Si hoy como adulto tenés una relación conflictiva con el alimento y te incomoda, es interesante que vayas a tu pasado para buscar las causas, conocerlas, aceptarlas, dejar de victimizarte y apoderarte de tu realidad.

Repito bastante que puede haber habido carencia emocional y no física: una mamá presente pero ausente desde el MODO en el que nos brindó el amor, la seguridad, la valoración propia, la contención.

Pero lo más importante: No culpemos a mamá porque seguramente mamá, recibió 1/4 de lo que nos dio.

Como adultos responsables podemos cambiar esas memorias de carencia y revertir nuestra relación con la comida.

¿Cómo cambiamos nuestra relación con la comida?

Necesitamos conocer nuestro pasado para que nuestra mente entienda de dónde sale nuestro comportamiento, reconozcamos el patrón y podamos entonces modificarlo.

Son esos conflictos programantes que siempre les comento, esas memorias que quedan en nuestro inconsciente y luego se manifiestan en nuestra vida tras conflictos desencadenantes que despiertan esas emociones.

El primer contacto celular con madre es a través del cordón umbilical sumado a que desde la gestación estamos unidos a ella emocionalmente hasta los 10 años aproximadamente.

Nos conectamos con nuestra madre a través de la mirada y del alimento. Una madre que sufrió durante el embarazo, una que alimenta (amamantando, con mamadera, cocinando o cualquier modo de darnos el alimento) con depresión, ansiedad, rabia, etc, está siempre traspasando esas sensaciones al niño. Eso deja marca en la relación del niño con la mirada externa y con el alimento.

Así que es ESO lo que hay que mirar en nuestra historia cuando la relación que tenemos con la comida no es saludable.

Y lo que siempre le pregunto a mis pacientes: ¿Qué es lo que te estás comiendo cuando te llevás la comida a la boca? ¿Qué emoción estás buscando, qué vacío estás intentando llenar?

En un podcast de la psicóloga mexicana Ana Arizmendi escuché el concepto “Hambre de mamá” para contarles esto que escribo. 

Esto de “tener hambre de mamá” es maravilloso para poder entender la relación con la comida y el vínculo con madre.

Luego de hacer nuestra investigación sobre nuestra historia familiar y en este caso, nuestra relación con mamá, hay que empezar a tomar consciencia cuando comemos y descubrir qué es lo que nos estamos metiendo a la boca.

Muchas veces me digo a mi misma: “Gabita, esta manzana no es amor, es sólo fruta para nutrirte el cuerpo”. Entonces llega el interrogante más profundo, ¿de dónde saco el amor?

Tenemos que entender que SOMOS NUESTRA PROPIA MADRE. Nosotros mismos podemos brindarnos ese amor, esa seguridad, contención y valoración que por X motivo, no aprendimos a recibir.

ESTO es trabajar de manera consciente y tomar responsabilidad de nuestra vida sin victimización.

Es importante reconocer nuestros patrones alimenticios y acá unas simples preguntas que nos ayudan a lograrlo:

¿Qué te pasa cuando te sentís desvalorado, ignorado, dañado por el afuera?

¿Te acercás a la comida para alivianar ese dolor?

¿Qué conducta tenés con ese alimento? ¿Comer hasta reventar, vomitar, no comer? 

TODO esto nos da señales de por dónde encarar nuestros pasos hacia cambiar nuestro patrón de alimentación.

¿Se entiende porqué decimos “tener hambre de mamá”? Porque por nuestra naturaleza, muchas veces no tenemos hambre de comida sino de sentimientos, de amor, de valoración, de contención, de seguridad, etc. Es todo eso que nuestra madre nos brinda desde que somos creados -es un tema biológico y social-.

Entonces, seamos más conscientes de qué necesitamos cuando nos llevamos algo a la boca y si no es hambre de calorías para vivir, busquemos poder crear todo eso dentro nuestro y manifestarlo en el afuera con relaciones sanas, independientes y de bienestar.

Mejor pedir un abrazo a una amiga que comernos una tableta de chocolate que nos dejará insatisfecho el corazón.

¿Qué significa SER MI PROPIA MADRE?

Tips para trabajar el “ser mi propia madre”

1. Contacto físico: con uno mismo o con un otro (sí, mascotas también valen) pero siempre desde la consciencia que aunque ese otro no esté, puedo brindármelo yo.

Este tip vale SOBRE TODO cuando se reconozcan ante esa sensación de vacío emocional y estén a punto de comer para llenarlo.

2. Hacernos cargo de nuestro cuidado personal: tener nuestro espacio físico propio en condiciones (casa, habitación, carpa, etc), también ese espacio dentro nuestro al que recurrir cuando no podemos estar en el físico.

3. Si mamá está viva, darle a ella lo que me gustaría recibir de su parte (enseñamos con el ejemplo)

4. Pueden escribirle una carta de agradecimiento a mamá sabiendo que nos dio lo que pudo -aunque no haya sido suficiente para nosotros-.

5. El más importante: hacernos cargo de nuestra carencia y aprender a dárnosla porque ESE es nuestro aprendizaje en esta vida.

En el podcast que escuché de esta maravillosa mexicana @anaariz -fuente inspiradora de mis palabras- ella dice: «Nuestra manera de comer se va a transformar cuando lo haga nuestra manera de amar”.

Hermosas palabras, ¿no creen? 

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