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El cuello

conexión

El cuello conecta la mente al corazón. Las emociones son pensamientos plasmados en el cuerpo. Son las respuestas emotivas a esos pensamientos que generamos.

Por eso decimos siempre que somos lo que pensamos y que a través de la mente somos capaces de crear nuestra realidad también.

Tan importante es poner la mente al servicio del corazón para que entonces todo lo que sea creado con ella sea en pos del deseo del corazón.

La cabeza se une al cuerpo a través del cuello. Cada vez que nos prohibimos sentir en el cuerpo, acumulamos energía en ese cuello que muchas veces colapsa y se contractura, pega latigazos, queda duro de un tirón y, en casos ya extremos, pasa de lo muscular a lo óseo y toca las cervicales para llamar nuestra atención con mucha mayor intensidad.

¿Dolor de cuello? Preguntémonos cuán desconectadas están nuestras partes. Cuánta incoherencia hay entre lo que pensamos y hacemos.

El acto de agachar la cabeza es un acto de sumisión. Puede darse de manera muy literal, por ejemplo acatando las órdenes de un jefe maltratador o bien siendo nuestros propios verdugos cuando solo respondemos a los pensamientos y su mandatos y no permitimos que el cuerpo sienta y se exprese.

¿Dolor de cuello? SIEMPRE hay sumisión de una parte hacia la otra – mucha mente y poco corazón. Puede que se manifieste en el afuera con la ley del espejo o dentro cuando ya sabemos cómo funciona el asunto.

Recordemos que las contracturas musculares, los tendones y ligamentos responden siempre a situaciones del presente o de un pasado inmediato.

La semana pasada estuve 4 días solo conectada al corazón y cuando “volví” a la realidad de la vida cotidiana más mental, me quedé dura del cuello. Nada más literal que mi corazón pidiendo seguir siendo la guía de mi rutina…