El colesterol y los trastornos de alimentación – ¿Qué es la grasa corporal?

El colesterol y los trastornos de alimentación

Dicen que el colesterol es un síntoma de los trastornos alimenticios. Encaja con el sobrepeso pero parece ilógico con la bulimia y la anorexia, ¿verdad? 

Pero para la Bio Descodificación esto sí que tiene sentido porque el colesterol alto es sinónimo justamente de la falta de valoración y de la incapacidad de querernos como somos y construirnos como personas individuales independientes.

Nuestras venas se taponan de grasa porque es el método que nuestro cuerpo tiene para construirse a sí mismo, en este caso, desde dentro. 

¿Qué es la grasa corporal?

La grasa corporal -en todas sus versiones- es el modo que tiene nuestro cuerpo de construir seguridad, protección, resguardo, afecto, valor. 

Que se vea desde fuera, como en el sobrepeso, o desde dentro, como con el colesterol, el mensaje es el mismo. 

El porqué de una patología o la otra (sobrepeso, bulimina, anorexia, etc) nos lleva a analizar otros factores que provienen de una sumatoria de elementos: memorias uterinas y en primera infancia, lactancia, relación con la madre, abusos sexuales y, claramente, el estereotipo social del cuerpo que nos llega desde el exterior.

Pero para todo hay un común denominador y es la falta de valor propio y la necesidad de obtener ese valor desde el exterior en vez de trabajarlo desde el interior, desde el centro de nuestra esencia y confianza.

Pero ¿cómo aprendemos a tener confianza, valor y amor en nosotros mismos? Esas enseñanzas deberían llegar en nuestra infancia, de la mano de nuestro círculo familiar que es quien nos alberga durante los momentos clave en la vida, cuando estamos formando las bases inconscientes que sostendrán luego al adulto que queramos ser.

Cuando hay una carencia en este período, se producen los traumas que por el carácter atemporal del inconsciente luego se activarán cuando como seres individuales salgamos a vivir al mundo social.

Desde la concepción el feto está conectado a la madre. Durante el embarazo es a nivel celular y emocional, y durante la primera infancia (hasta los 10 años aprox.) sólo emocional. Por eso desde la DBT los niños se “tratan” a través de su madre, porque seguramente todo lo que le sucede a ese niño está sostenido emocionalmente por lo que le sucede a la madre.

Pero vayamos a algo en particular que tiene que ver con la comida, el tema que venimos tratando.

El niño se relaciona con la madre a través de la mirada y de la lactancia. Cuando la mirada amorosa falla, cuando ese niño no se siente amado a través de los ojos de esa madre, entonces recurre a la lactancia -el método de nutrición- como segunda conexión con el amor que está buscando. Amor, valoración, atención, reconocimiento, todos sinónimos en esa primera etapa de existencia. Si hay carencia afectiva durante esos primeros meses de vida, es bastante probable que luego ese niño y su relación con la comida sea disfuncional y tenga una repercusión en la salud del adulto que crezca con esas bases.

Hago tanto hincapié en este período de gestación hasta los 10 años porque es cuando carecemos de la experiencia para racionalizar aquello que sentimos, nada más ni nada menos. 

Si la mirada de los otros que rodean a ese niño no está cargada de amor (en todas sus facetas) entonces la definición de amor que se instaura en ese inconsciente será defectuosa y tendrá sus consecuencias. ¿Entienden porqué siempre hablo de redefinir nuestro concepto de amor?

Frente a la comida en particular, si la mirada emocional ausente (hay una GRAN diferencia entre presencia física y ausencia emocional-puede haber de la primera pero no de la segunda o bien de las dos a la vez) es una constante y la lactancia no es consciente (madres que amamantan con ansiedad, depresión o cualquier otra emoción que impregne esa leche de connotaciones negativas) entonces los dos aspectos que le brindan el amor, valoración, atención, reconocimiento a ese niño están fallando y dejando marcas en el inconsciente.

De adultos, con ese conflicto programante en nuestra memoria, cualquier conflicto desencadenante (situación exterior que se nos presente) y despierte las mismas emociones nos llevaran a actuar con la comida de un modo dañino.

Ejemplifico: Cada vez que no obtenga la mirada amorosa, aprobadora, valorada, reconocida del afuera, voy a recurrir a la comida buscando todo eso que no estoy recibiendo como deseo.

¿Resuena?  

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