Publicado el

Diabetes

diabetes

Biológicamente, la insulina es la llave que abre las puertas de las células para que entre la glucosa y se produzca la química necesaria.

Una persona diabética no produce la suficiente cantidad de insulina, es decir, la cantidad suficiente de llaves para dejar entrar el amor a su vida.

¿Cuántas veces hablamos del chocolate cuando hablamos de amor? Comer cosas dulces nos reconforta, ¿o no? Pues, no debería.

El mensaje del cuerpo con la diabetes es un gran llamado de atención que pide amor y afecto. Pero la realidad es que hay una gran resistencia a recibir el amor desde fuera. ¿Por qué? Porque las memorias inconscientes dicen que jamás se recibió ese amor como se deseaba.

La persona con diabetes suele resistirse a ese amor que desea pero que no recibe del afuera y su cuerpo está gritando que sí, que lo deje entrar.

Los conflictos programantes de esta enfermedad están, en la mayoría de los casos, en el útero materno, durante la gestación de ese feto.

Es bastante probable que ese bebé no haya sido deseado, tampoco planeado. Muchas veces, la madre sufre también de diabetes -que puede transformarse en diabetes gestacional si se dispara durante el embarazo-.

Esa mamá tampoco está recibiendo de su entorno el amor que desea y lo sufre bien adentro pero no exterioriza la necesidad de hacerlo llegar a su vida.

Suelen ser madres solteras o con parejas que no están presentes amorosamente como deberían.

Estos conflictos programantes dejarán una marca en el inconsciente del feto que luego, si esta sensación de carencia afectiva prosigue durante la infancia, seguramente en la adultez cualquier conflicto exterior desencadenante despertará esa primera memoria.

¿Y qué pasa entonces en ese adulto con toda esa memoria de carencia afectiva?

Ante la repetición de situaciones en ese exterior que no le brinda a la persona el amor que cree merecer y necesitar, el cuerpo actuará pidiendo a gritos su atención.

El cuerpo, por su memoria emocional, sabe que de fuera “nunca” recibe el amor necesario entonces para qué generar insulina -la llave que permite que el amor entre a la célula-. El cuerpo dice “si nadie me quiere y no recibo el amor que necesito, para qué gastar energía en producir la llave que permite su entrada a mi organismo”.

La clave acá está en hacer consciente lo inconsciente. Buscar esos conflictos programantes para poder saber de dónde viene esa constante sensación de no ser merecedores del amor de fuera y trabajar a conciencia en el presente.

Hay que dejar de identificarse con ese pasado, entendiendo que cada uno es capaz de generar el amor que necesita para vivir y así sí, poder entonces emanar ese amor que se busca también recibir. .

Recordemos que con esta terapia no buscamos culpables sino simplemente conocer nuestra historia, encontrar esos patrones que nos conectaron con el dolor y luego sí ser capaces de cambiar nuestro presente empoderándonos de nuestra vida y eligiendo cómo queremos vivir en liviandad.