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El mandato de la perfección

Perfección

¿Cómo definen la perfección? En mi vida siempre fue una constante decepción porque nunca la podía alcanzar y me moría de ganas.

Desde la imagen corporal hasta los logros académicos. La perfección siempre estaba rankeada desde el afuera: El cuerpo de la modelo de turno, el 10 en el examen, el gol adentro de la cancha y, sobre todo, el aplauso de los espectadores de mi vida.

Me liberé de esa carga de sentirme insuficiente cuando pude redefinir el concepto de perfección que tanto tiempo estuvo estructurando mi manera de ver el mundo.

La Descodificación Bio Transgeneracional me permitió encontrar las marcas en mi memoria inconsciente y salir del patrón.

El concepto Wabi-Sabi me ayudó a redefinir la palabra perfección. Lo escuché hace un año y el domingo pasado en la clase de filosofía tántrica de Mike nos adentramos en el tema.

Wabi-Sabi es un concepto japonés del movimiento artístico aestético que describe la perfección de lo imperfecto.

Para que una pieza sea “perfecta” tiene que cumplir con siete principios:

Kunkinsei: asimetría

Kanso: simplicidad

Koko: que tenga marcas del paso del tiempo

Shizen: que sea creado sin expectativas pretenciosas

Yugen: sutilmente bello y armonioso

Datsuzoku: se define a sí mismo sin reglas externas de perfección

Seijaku: emana tranquilidad y llama a la reflexión al ser contemplado desde fuera


Mike también pertenece a #AuthenticFlowTribe donde buscamos llevar estos conceptos arriba del mat para poder redefinir el yoga que ofrecemos como profes fanáticos del libre movimiento que somos.

Cuando hablo sobre la filosofía tántrica como base de mis prácticas y creencias siempre comparto la misma premisa: Todos somos todo.

El viaje se produce desde la individualidad al todo para llegar a conocer la inmensidad universal y luego volver a la individualidad con esa sabiduría que nos permite entonces vivir la vida entendiendo que SOY EL UNIVERSO EXPERIMENTANDO EN MI CUERPO LA HUMANIDAD – otra versión del SOY TODO.

Cuando podemos encontrar la divinidad (el todo/universo) en nosotros mismos y en todo lo que nos rodea es cuando podemos entender que todo está conectado y esa conexión es la perfección pura.

Si todos somos todo, entonces, ¿cómo puede ser que la perfección que veo en el afuera no esté entonces también dentro mío?

Esa perfección que veo en el cuerpo ajeno, en la carrera académica de un otro, en la meta deportiva del vecino… Si soy todo eso que veo como perfecto, ¿no soy entonces también perfecto?

Llevemos esto a la práctica

¿Para qué hacemos lo que hacemos?

La respuesta a esta pregunta tiene que ser la meta de nuestra existencia.

Esta pregunta se puede aplicar a todos los aspectos que desees: tu trabajo, tus relaciones, tus prácticas deportivas, creativas, etc. Pero lo más importante es tener presente el concepto Wabi-Sabi de la perfección de la imperfección.

Si es perfecto para vos, entonces ES. Y no hay mucha más vuelta que darle.

Hay que animarse a crear los propios cánones de perfección que se adapten a nuestros objetivos.

Hay que animarse a redefinir el concepto de perfección aplicado a cada persona en particular y a cada área de la vida o aspecto que se esté observando.

Y también en el momento en el que se lo esté haciendo porque la premisa que sostiene a la perfección de la imperfección es el cambio constante en función a la pregunta del “para qué”.

Hay una gran salvedad a tener en cuenta. Aceptar nuestra imperfección no responde a una actitud de resignación sino a un acto de compasión y amor por nosotros mismos.

¿Te aceptás porque te resignás o porque realmente te amás en tu perfección imperfecta?

Esto se puede llevar aún más al extremo y que hace que para mí todo cobre aún más sentido: Cuando aceptamos nuestra imperfección es cuando esa imperfección se vuelve perfecta y el concepto mismo de perfección se disipa en el SER.

NADA es PERFECTO o IMPERFECTO sino que TODO ES y con eso, ALCANZA.

Esto es lo que nos libera del juicio mental contante y nos permite vivir la vida con liviandad.

Ejemplo en el área yogui

Llevo el concepto Wabi-Sabi al yoga pues soy fan del cuestionamiento estructural de la tradición de la práctica.

¿Para qué se suben arriba del mat?

La respuesta a esta pregunta tiene que ser el objetivo de su práctica. Nada más, ni nada menos.

La primera vez que me subí arriba de un mat fue para alcanzar la perfección de una secuencia que me estaban enseñando en la India.

Menos mal que pude correrme de esa estructura y conocer otros conceptos que sí se adaptaban a lo que mi cuerpo estaba queriendo decir.

¿Recomendación? Háganse esa pregunta cada vez que encaren una práctica. En mi presente, cada día que me subo arriba del mat lo hago para algo distinto. Es mi modo de fluir en libertad.

Encuentren el suyo. Eso es lo que realmente me importa transmitir en las clases de yoga que doy.

Brindo una estructura que les sirva de guía pero la realidad es que siempre los incito a que exploren lo que sea que su cuerpo esté queriendo plasmar. En mi canal de YouTube pueden tomar clases conmigo.

El yoga es una herramienta para lo que tengan ganas de que sirva. Durante una temporada puede ser para fortalecer el cuerpo, durante otra para vaciarse de emociones, para explorar movimientos nuevos, para alinear los asanas convencionales, para practicar la respiración y blablabla.

Que sea lo que sea que decidan para ustedes, que salga del amor propio y no desde la perfección externa. Acuérdense de Wabi-Sabi y el llamado a encontrar la perfección en la imperfección.

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Herramientas útiles para conocernos

Cuando nos embarcamos en este camino del vivir consciente, surge la posibilidad de tener que reinventar las prácticas que veníamos usando hasta ese momento.
Buscar herramientas útiles, ya sea incorporando algunas novedosas a nuestra realidad o bien reestructurando las que ya usamos para adecuarlas a nuestra búsqueda personal. La clave está en que el objetivo de esa herramienta sea CONOCERNOS. 
¿Qué es una herramienta de autoconocimiento? Es un modo en particular que usamos para poder cumplir ese objetivo: saber un poco más sobre nosotros mismos.
La elección tiene que ser personal y hay que animarse a ir explorando, probar y sentir qué nos sirve para ese momento y qué no.

Puedo ayudarlos con una pregunta para que se hagan y orientarlos: Esta herramienta que estoy usando ¿tiene como objetivo conocerme un poco más? Si dudan con la respuesta, al igual deben preguntarse: ¿Estoy buscando conocerme más?
Porque ahí está el meollo de todo el asunto de la herramienta: CO-NO-CER-NOS

Me gusta hablar desde la experiencia porque es lo que puedo compartir desde el corazón y puedo recomendar con seguridad porque es lo que a mí me sirvió para conocerme.
Cada ser es único y el modo de encarar su propio proceso, lo es también. Yo pasé por un sinfín de herramientas desde que tengo 15 años cuando mi vida empezó a hacerme ruido porque me estaba lastimando adrede. Nada de lo que iba haciendo surgía efecto porque en realidad YO NO QUERIA CAMBIAR. El dolor me era placentero en cierto modo y ahí me quedé victimizándome durante 17 años.
Llegué a mi punto de inflexión y me obligué a reaccionar. Si estás en ese mismo momento de tu vida, puedo ayudarte con algunos consejos.
Para poder cambiar tu realidad insatisfactoria es necesario:

  1. RECONOCER que querés cambiar y ELEGIR hacerlo
  2. Pedir ayuda si necesitás una guía
  3. Entregarte al proceso de vaciado del cuerpo del dolor (ELEGIR dejar de identificarte con el pasado y la victimización)
  4. PACIENCIA con ese proceso, CONSTANCIA y acá sí, herramientas útiles del tipo meditación, yoga o cualquier ejercicio que incite a explorar el cuerpo y reconocerlo como propio, terapias holísticas que traen otra perspectiva a lo que ya conocés y no te estaría haciendo efecto, cualquier modo de expresar la creatividad y descargar tu sentir (escribir, pintar, cantar o la que mejor te quepa).

Este punto es largo, no lo voy a negar. Porque generalmente el punto de inflexión que te hace reaccionar viene cargado de una vida de unos 30 años aproximadamente de drama pleno. Pero en algún momento hay que hacerlo porque si no te enfrentás a ello, luego volverá a aparecer y simplemente habrás perdido tiempo valioso.
Y luego sí, una vez que todo este proceso se haya cumplido, viene esto que llamo reconocer nuestras estructuras y poder descifrar si son limitante o contenedoras. 

Somos animales de costumbre, se dice por todos lados y lo experimentamos siempre. Si venías viviendo una vida de dolor, aquello que te haya sacado de ahí será tu nueva droga y eso es simplemente cambiar una conducta dañina por otra sana pero la realidad es que la adicción sigue estando. Entonces la idea es que puedas despegarte de todo aquello que te condiciona y acá es interesante estar atentos a los cambios y a nuestras necesidades.
Si ya aprendimos a relacionarnos con nuestro cuerpo de una manera sana, si ya aprendimos a relacionarnos con nuestra mente de un modo controlado y sin esclavitud, entonces ¿porqué no creer que puedo seguir explorando en este camino y buscar nuevas alternativas que me sigan ayudando a crecer?

A mí, el Hatha yoga me sacó del dolor y me brindó una estructura para ordenarme. Al año descubrí otro estilo de yoga, el de la experiencia somática basado en la filosofía tántrica, que se acomodaba bastante más a la realidad que estaba queriendo experimentar. Acepté el cambio y di el paso. 

Lo mismo con los estilos y ramas de terapia. Lo mismo con los modos de meditar, con las relaciones vinculares, con la alimentación. CAMBIO CONSTANTE. 
Abrazar el cambio contante es esto. Una vez que se tienen las bases bien fundadas, podemos animarnos a seguir explorando. Que sea lo que sea que hagas, que sea POR ELECCIÓN propia y no por miedo a lo desconocido.

En la terapia de acompañamiento que ofrezco, puedo ir guiándote en este camino para poder descifrar cuánto hay de apego en tus rutinas y estructuras, para que puedas reinventarte las veces que desees sin miedo a avanzar.

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Aprender a habitar nuestro cuerpo

¿Qué significa esto? Estar en nuestro cuerpo en plena consciencia, conocerlo desde su células hasta la punta de los pies y la cabeza, y sobre todo, sentirlo. ¿Sentís que conocés a tu cuerpo?

Nuestro cuerpo es un todo y aprender a conectar con él nos permite vivir en plena conciencia con quienes somos. Por que al fin y al cabo, es el medio gracias al cual podemos vivir en este mundo y disfrutar de nuestra vida. Todas las herramientas  que te comparto, apuntan a eso: CONOCERNOS profundamente, RECONOCER todas nuestras partes y APRENDER a vivir en sintonía, armonía y coherencia.  En este post hablo del yoga somático y la escuela en la que me formé y con quienes sigo practicando y estudiando con constancia. Desde mi propia experiencia te trasmito lo que quiero enseñarte para que puedas elegir cómo habitar tu cuerpo y ser quien sos.

Estuve 4 días participando de un encuentro online de Embodied Yoga -el estilo que practico y enseño-, explorando en mi cuerpo a través de las prácticas somáticas y las conferencias que abarcan los temas relacionados.
Hay un montón de información disponible pero en mi afán de simplificar la existencia en todos los planos voy a resumirles un poco de qué va todo esto.
La palabra clave es EMBODIMENT que no tiene una traducción directa al español con el significado exacto que se le atribuye en inglés. Yo flasheé ENCORPOREIZAR que tampoco existe pero ya hablaré con la Real academia Española cuando gobierne el mundo, tranquilos.
La idea de esta corriente de pensamiento y movimiento con bases en la filosofía tántrica (que NO es eso del sexo desenfrenado con lo que se lo suele asociar) sostiene la posibilidad de aprender a habitar nuestro cuerpo como un todo y utilizarlo como nuestra herramienta hacia el despertar universal.
Una vez que hayamos aprendido a habitar nuestro cuerpo en conciencia plena, seremos capaces de expandir esa visión individual hacia el todo (TODOS somos TODO) y entonces sí volver a nuestra individualidad pero ya conscientes del Todo como tal.
En ese estado, entonces, el cuerpo nos permite experimentar nuestra humanidad en su plenitud, alejados del sufrimiento del samsara (la foto de Shiva y la rueda del samsara ejemplifica esto) y sumidos en el disfrute de la vida en sí misma a través de todos nuestros sentidos.

Esta corriente tiene sus prácticas yoguis bastante alejadas del modo tradicional que conocemos y con las que vengo experimentando en carne propia y enseñando también.
Entonces, el principio base de este estilo de vida es: conocer nuestra individualidad como seres únicos de manera consciente para luego expandirnos hacia el todo, aceptar esa unión universal cósmica y luego poder volver a nuestra individualidad entendiendo que somos el universo experimentando en nuestro cuerpo la humanidad.
Re fácil, ¿verdad?
El dilema está en el primer paso. Como seres humanos complejos que somos sumidos en la sociedad que nos ha tocado vivir, pasamos muchos años envueltos en el enrosque mental creyendo que somos eso que pensamos y que sentimos, que la vida es inercia y nada más.
Con esas creencias limitantes, aprendemos a responder a impulsos, acumular traumas y nos acostumbramos al dolor creyendo que es el único modo de ser.
Momento en la vida de Punto De Inflexión del que ya les he hablado. Reconocer este momento en particular es clave porque a partir de ahí es cuando podemos experimentar esto del HABITAR NUESTRO CUERPO de manera consciente.

El yoga somático que cree que el cuerpo es un todo y que durante tanto tiempo guardó en su memoria celular los diferentes modos de pensamiento emocional que nos marcaron, intenta reprogramar ese conocimiento celular a través del movimiento. Destraba energía estancada haciendo uso de técnicas sustentadas por la Medicina China y los meridianos.
¿Se entiende ahora cuando hablo de energía estancada? A muy groso modo, diré: Los meridianos son algo así como líneas energéticas que atraviesan nuestro cuerpo de punta a punta, uniendo los órganos y permitiendo su funcionamiento armonioso a través de la energía vital llamada Qi.
Unifico con Bio-Descodificación para que vean el éxtasis de placer al que me someto cada vez que me subo arriba de mat a explorar para luego poder escribir todas estas experiencias maravillosas para ustedes.
Para la DBT las dolencias de todo tipo responden a emociones bloqueadas que se almacenan en el cuerpo. Son esos mensajes del inconsciente que traemos al cuerpo para poder llamar nuestra atención y tomar cartas en el asunto.
Si les estoy diciendo que a través del yoga somático podemos destrabar esa energía acumulada en el riñón para que comience a fluir libre otra vez por el cuerpo y le de la vitalidad que ha perdido, ¿me entienden por qué hablo del yoga como una herramienta de vaciado?

Estamos entonces todavía en el primer paso de ese aprender a ENCORPOREIZARNOS o habitar nuestro cuerpo de manera consciente.
Cuando empezamos a explorar qué es este cuerpo que tengo, porqué me habla con enfermedades, porqué siento lo que siento y pienso lo que pienso, aparecen todas esas trabas que tengo que descifrar.
Ejemplifico: Un día me levanto y OMG! Tengo un cuerpo inteligente que me permite darme cuenta que NO soy lo que pienso ni lo que siento. Escuché por ahí que TODOS somos TODO y quiero ver cómo puedo llegar a entender eso o si es una gansada hippie. Acepto jugar en esta Matrix a destrabar los bloqueos personales para poder ir pasando niveles en este jueguito de la PlayStation.

(Inserte sus herramientas propias de autoconocimiento)
Las mías son el yoga somático, meditación, filosofía tántrica, medicina china, la DBT y la posterior observación personal y reflexión con estas bases, claro.
Cada uno tiene sus tiempos, los míos fueron alrededor de dos años intensos de mucho cueving experimental pues había mucho Cuerpo Del Dolor del cual deshacerme.
Durante ese proceso, pude entender esta teoría del Tantra que dice que somos el todo y que cuando desmenuzamos cada una de nuestras partes individuales y LAS TRASCENDEMOS, nos unificamos con el todo para luego volver a nuestra individualidad aceptando que SOMOS EL UNIVERSO EXPERIMENTANDO EN NUESTRO CUERPO LA HUMANIDAD.
Y acá la gran diferencia que me hizo alejarme de la filosofía yogui tradicional y sus dilemas. Bajo esos parámetros, la iluminación acaba ahí, donde el Buda se eleva y trasciende. O sea que los ingenuos mortales nos pasamos la vida entera buscando ese estado Zen de elevación álmica hacia el más allá que nunca llega pues nadie es Buda.
Justamente, el Tantra ofrece un camino de ida y otro de vuelta: como ser individual me desmiembro para poder alejarme del enrosque mental, en ese camino de ida hacia el todo me vacío de lo acumulado y cuando llego al todo y su expansión, puedo volver a mi individualidad, disfrutando de mi humanidad bajo la sabiduría universal.

Si lo que les vengo contando es TOO MUCH, tranquilos, vayamos por partes y quedémonos en la simpleza de reconocer en qué lugar del proceso están. Porque así como no podemos forzar al cuerpo a llegar a un asana o postura de yoga, tampoco podemos obligar a nuestro Ser a despertar en plenitud de un día para el otro.
Quedate con lo que te resuene y ya irás descubriendo el resto en el camino. No existe un final, no hay una meta. Se trata de transitar este camino del modo que vayas descubriendo. Es un camino cíclico que empieza en nuestra individualidad y termina cuando das la vuelta y volvés a vos otra vez.
Los círculos no tienen principio ni final, ¿verdad?
Entonces, BASTA de palabrerío. Tengo una actividad para vislumbrar un poco qué es eso de sentir la universalidad del Todo.

Les propongo una meditación:
Para esta meditación vamos a tener los ojos abiertos y necesitamos estar cerca de una ventana para poder mirar el cielo en algún momento. Elijan también un elemento para observar (una piedra, una manzana, al gato, da igual).
Tómense su tiempo para llegar a ustedes usando las técnicas meditativas de su preferencia.
Cuando ya se sientan listos, abran los ojos y enfóquense en su elemento. Es bastante probable que su mente comience a crear historias sobre ese elemento. Permítanselo y observen. Capaz que recuerdan cuándo lo compraron, o empiezan a describir sus formas, o les despierta alguna emoción por su valor sentimental. Lo que sea, es perfecto.
Quédense ahí unos minutos, quédense ahí hasta que se pierdan en su mente y sus historias sobre ese elemento. Y en algún momento de ese enrosque, digan STOP y miren por la ventana al cielo. Respiren profundo y exhalen perdiendo la mirada en ese cielo.

HOLA, les presento el TODO.

No estoy diciendo que el cielo es el Todo pero es el modo de materializarlo en esta actividad que propongo.
Confíen en mí, por favor. Cuando lo experimenten, se van a dar cuenta de lo que hablo.
Al igual fueron solo unos segundos de sensación en el TODO, capaz unos minutos si ya están más entrenados y su mente no volvió a crear historias sobre este otro elemento que entró en juego.
Sí, hay una explicación a todo esto y es simple: Conocer mi individualidad, trascenderla llegando al todo y volver a mí sabiendo que soy parte de ese todo.
En el ejercicio que les presento, vamos de la mirada micro a la macro. De nuestro ego como individuos a nuestro ser en el Todo.
Esta técnica de cambiar la perspectiva hacia un horizonte, un cielo o lo que sea que nos aleje del enrosque mental que estemos viviendo en ese momento es un modo maravilloso para empezar a poner ese STOP del que les hablo siempre.

¿Qué les parece? ¿Sirve? Cuéntenme, los leo.

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El cuerpo del dolor

¿Te identificás constantemente con emociones negativas que te conectan con el pasado? Puede entonces que esto que escribo te ayude a entender de dónde viene y cómo cambiarlo.

Siempre intenté simplificar mi existencia pero no daba con las técnicas adecuadas porque, básicamente, no tenía ni idea de qué significaba la SIMPLEZA. Me pasé mis primeros 30 años de vida sumida en el enrosque mental creyendo que iba a estar presa de ello para siempre.
Allá por 1827, cuando era adolescente, mi adorado padre siempre me daba un ejemplo cuando intentaba alivianar mis ataques de dolor y rebeldía: “Bebé, vos siempre hacés lo mismo. En vez de deleitarte con la hermosura simple de la rosa y sus colores intensos, te enfocás en desmenuzarla preguntando para qué sirve cada una de sus partes mientras te pinchás los dedos con sus espinas”.
Así viví, siempre creyendo que estaría condenada a sangrar por culpa de las espinas de una rosa que intentaba entender.
Buscaba simpleza pero no hacía nada para encontrarla. Vivía en incoherencia y no sabía cómo salir de ahí.
El punto de inflexión del que les hablé en un post reciente me ayudó a entender eso que mi padre intentó explicar con el ejemplo de la rosa.
Y lo que tuve que entender, sobre todo, fue que ese DOLOR al que me sometía intentando entender con la mente algo que debería estar ACEPTANDO CON EL CUERPO estaba grabado en mi inconsciente, tanto el individual como el del clan familiar.
Ahí, cuando toqué fondo y dije BASTA (noviembre 2018 y mi primer encuentro con la Descodificación Bio-Transgeneracional) fue cuando me comprometí conmigo y empecé a escarbar para poder vaciarme y dejar de ELEGIR pincharme con las espinas de la rosa.
Ahí entendí que la simpleza que siempre busqué iba a llegar cuando dejase de identificarme con el dolor y fuese capaz de elegir el cambio sin victimizarme.

¿Qué significa vaciarnos del pasado y dejar de identificarnos con el cuerpo del dolor? ¿Qué es el cuerpo del dolor?
Este concepto no es mío sino de un alemán muy conocido Eckhart Tolle y llegó a mí hace poco para esclarecer algo que sentía pero que no sabía nombrar. Le encontré mucho sentido y por eso se los comparto explicado bajo los parámetros que para mí tienen más lógica.
El cuerpo del dolor es el cúmulo de energía estancada en el cuerpo a causa de la identificación con emociones que no han sido procesadas en su momento a lo largo de nuestra vida -desde nuestra concepción-.
Claramente, adictos al sufrimiento como seres humanos que somos, esas emociones son negativas y suelen llevar etiquetas del tipo: Ira, enojo, tristeza, angustia, bronca, carencia, vergüenza, reproche, (continúe usted insertando su emoción aquí).
Cuando ese dolor se plasma en el cuerpo físico mediante enfermedades particulares o dolencias diversas crónicas, es necesario identificar sus conflictos programantes y desencadenantes. Todo esto se trata con Biodescodificación y, en mi caso, con DBT porque el árbol transgeneracional habla mucho de la persona.
Hay que traer, entonces, del inconsciente a la conciencia aquello que tanto perturba porque la realidad es que si está plasmado en el cuerpo, el mensaje está siendo enviado pero no estamos sabiendo verlo.
Este es el proceso de vaciado al que debemos someternos cuando llevamos una vida de inercia ciega.
Con trabajo consciente, luego podemos seguir ahondando en el proceso de vaciado mediante técnicas diversas de las que siempre les hablo y ya deben estar hartos de leerme.
Cuando podemos entonces DISOLVER el cuerpo del dolor -todo ese pasado Drama Queen- vamos a poder ELEGIR dejar de identificarnos con eso.
FUE DISUELTO, hiciste el trabajo más duro, ya está. NO EXISTE MÁS así que ahora regodeate en el vacío para aprender a vivir en liviandad, ¿qué te parece?

Pero hay un tema MUY importante a tener en cuenta: ¿Acaso liberarnos del cuerpo del dolor significa que nunca más volveremos a sentir emociones negativas?
Mentiría si les dijera que sí. La vida es este vaivén de experiencias y los vínculos nos llevan a experimentar TODAS las emociones habidas y por haber que querramos sentir. La diferencia está en la palabra ELECCIÓN.
El tema está en que ahora que ya hicimos la tarea más dura y aprendimos cuán importante es liberar la energía estancada, podemos comprometernos con una práctica diaria que nos ayude a trabajar con todo eso que sentimos de una manera sana.
La famosa cajita de herramientas de la que siempre les hablo es lo que debemos aprender a crear para los momentos en los que el mundo nos pone delante una situación que no sabemos resolver.
Mi caja tiene: yoga somático, escritura creativa, auto-descodificación, charlas con amigas, nadar, meditar y la nueva adquisición gracias a tener un poco de tierra, trabajar en mi huerta. ¿Y saben qué está en la tapa de mi caja y es la reina de mi mundo? La palabra ACEPTACIÓN.
La aceptación nos libera de todo enrosque porque NADA ES ETERNO y TODO ES PERFECTO. A partir de acá, viviendo una vida liviana consciente, nos podemos adentrar en la tarea de reprogramar nuestro inconsciente -ya vacío del drama- y encontrar nuevos modos de relacionarnos con lo que sentimos.

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¿Qué hacer después de una sesión de DBT?

Una sesión completa de Descodificación Bio Transgeneracional trae mensajes de una vida entera, tanto propia como familiar si es que hay lazos energéticos entre los integrantes y, sobre todo, manifestación en el cuerpo de dolencias y enfermedades importantes.
Lo primordial es tomarnos el tiempo para absorber esa información, entenderla con el cuerpo para poder aceptarla y empezar el proceso de vaciado, el proceso que nos permite dejar de identificarnos con todo eso que tanto nos duele. 
Muy importante es alejarnos del lugar de víctimas porque lógicamente uno tiende a señalar culpables y a preguntarse «porqué la vida me lastima». Sobre todo cuando hay cargas transgeneracionales pesadas que parecen llegar porque sí.
Para este momento es útil tener mi frase favorita: TODO ES PERFECTO. Y luego sí, sumergirnos en la ACEPTACIÓN.
Cuando hayamos pasado ese momento tan trágico y dramático ya podemos corrernos del lugar del dolor y empezar a vaciarnos de él.

Para vaciarnos necesitamos HERRAMIENTAS. Si entendemos que las emociones bloqueadas son energía acumulada, destrabar esa energía es el modo más certero para poder vaciarnos de ese dolor. Por eso hay que dejar de querer ENTENDER CON LA MENTE para empezar a PENSAR CON EL CUERPO. Si usamos la lógica mental en esta frase, tampoco vamos a poder vislumbrar la magia. Hay que sentir, animarse a sentir las emociones sin la necesidad de etiquetarlas.

El yoga somático -probado y testeado a modo personal- es de mucha utilidad porque durante la práctica NO ETIQUETAMOS LAS EMOCIONES sino que las dejamos fluir sin juicio. Eso permite liberar la energía estancada sin tener que ponernos en un plan de análisis dramático porque justamente es eso lo que estamos intentando cambiar: DEJAR DE INDENTIFICARNOS CON EL DOLOR.

Esta es una de tantas herramientas posibles pero lo más importante es trabajar en uno de manera activa y constante hasta habernos vaciado de todo eso que tanto pesa.
Hay una realidad, si se manifestó en tu cuerpo, TE PESA y necesitás traerlo del inconsciente a la conciencia para poder aceptarlo por decisión propia -y no por resignación- y poder sacarlo de dentro tuyo.

¿Cómo trabajo?

En el momento que me siento a trabajar y abro el diccionario para buscar una dolencia, el mensaje para la persona salta del libro de entre el listado que aparezca. Todo comienza a encadenarse. SIEMPRE las enfermedades familiares están ligadas y tienen su propia lógica. Poder descubrir ese lenguaje es mi pasión y por eso puedo ayudar a mis pacientes a que entiendan los mensajes que su cuerpo y su clan están queriendo mostrarles

Con el correr del tiempo, he ido descubriendo patrones generales. En el 99% de los casos, la base está en las memorias uterinas donde los conflictos programantes se crean y luego, a través de las experiencias en la primera infancia, se corroboran esos traumas ligados a emociones estancadas. En la vida adulta, esas memorias latentes serán despertadas por conflictos desencadenantes que llegan desde el exterior y, si las emociones no son tratadas de manera consciente, el inconsciente se encargará de plasmarlas en el cuerpo con prontitud.

De esto les hablo siempre cuando digo VACIARNOS y su gran diferencia con SOLTAR. Para vaciarse hay que animarse a ensuciarse las manos, escarbar hasta el final y luego sí poder ir sacando de manera consciente todo aquello que traemos desde la concepción.
El SACAR de manera consciente no siempre implica ponerle una etiqueta, sino simplemente aceptar su existencia y desapegarnos de la identificación que tenemos con esas emociones. Acá está la diferencia entre ENTENDER y ACEPTAR (tienen un post dedicado a ello).

El siguiente paso luego del vaciado consciente es el de REPROGRAMAR ese inconsciente, disociando emociones con recuerdos y creando nuevos lazos positivos, alejados del dolor y del enrosque mental.

Este es el método que les comparto cuando quieren trabajar conmigo de manera asidua, más allá de ese primer pantallazo al que se llega con la sesión general de DBT y el genosociograma.
Armar un plan que se adecúe a cada paciente es mi objetivo. Soy flexible y entiendo que como cada persona es un mundo, cada caso debe ser tratado de un modo particular. Esta terapia se hace en conjunto y va tomando la forma que cada uno de ustedes deseen. Soy una acompañante, una guía que te ayuda a ver lo que te está costando afrontar.  

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¿Has llegado a tu punto de inflexión?

«Acepta lo que venga tejido en el diseño de tu destino porque, ¿qué podría acomodarse más adecuadamente a tus necesidades?”
Parece que Marco Aurelio (a quien abrazo con fuerza en la foto) dijo hace dos mil años esta frase que yo resumiría en las mías preferidas:
TODO ES PERFECTO + ACEPTACIÓN

Las charlas con mis amigas son mi fuente de inspiración. Ayer mientras comentábamos un problema en particular, salió este tema y por eso lo comparto.
La ACEPTACIÓN es la base de la vida consciente. La aceptación nos libera completamente de la dualidad del juicio de la mente y nos ayuda a vaciarnos de todo lo que no necesitamos para poder avanzar en liviandad.

VIVIR EN LIVIANDAD – es mi objetivo de existencia personal y el que intento transmitir a cada uno de mis pacientes. Ponerlo en práctica es un desafío y muchas veces hay una reticencia constante a la ACEPTACIÓN y la causa es confundirla con el entendimiento.
Para ACEPTAR no es necesario ENTENDER. Intentar entender en vez de aceptar puede que nos lleve al camino del enrosque mental de la lógica y de la dualidad.

ACEPTAR es parte del saber estar sin cuestionar.
ACEPTAR el pasado y animarnos a vaciarnos de él para dejar de indentificarnos con sus porquerías.
ACEPTAR el presente para poder vivirlo sin esa necesidad de que sea insuficiente.
ACEPTAR a los otros sin la necesidad de entenderlos porque el amor es incondicional.

La Descodificación Bio Transgeneracional es una herramienta que nos permite conocer nuestro pasado y saber las causas de muchas de nuestras dolencias pero la realidad es que no se puede cambiar ese pasado y muchas veces intentar entenderlo con la mente nos lleva victimizarnos y ponernos en un lugar que en vez de traernos alivio, nos enrosca buscando culpables en el afuera para poder sostener ese dolor que tanto nos marcó. 
Por eso hago hincapié que luego de conocer el informe personal de tu vida (en ese mapa lleno de información que te entrego luego de la sesión en la que pudimos descifrar juntos todos los mensajes de tu cuerpo con causas en tu propia historia y la de tu familia) es muy importante que no te embarques en culpabilizar el pasado y sus personajes sino centrarte en aceptarlo para poder avanzar.

El punto de inflexión
Es ese gran momento en la vida en el que hacemos un quiebre drástico. Suele suceder alrededor de los 30 años aproximadamente cuando por alguna razón en particular somos llamados a tomar las riendas de nuestra vida y a cambiar el modo en el que estamos existiendo.
¿Les pasó ya? ¿Saben de qué les hablo?
Este gran Aha!Moment suele darse de dos maneras distintas:
1. Por cúmulo de una vida de desorden
2. Por algún evento en particular que nos obliga a quebrarnos
Tanto uno como el otro nos conecta con un dolor profundo que nos hunde en ese pozo de la duda y nos incita a que nos replanteemos todo aquello que hemos construido con tanto esfuerzo.
Los que se animan a embarcarse en ese cambio son lo que suelen llegar a mis terapias, buscando respuestas concisas para poder ponerle nombre a todo ese dolor. 
Y acá es cuando traigo nuevamente esta oposición entre ACEPTAR y ENTENDER.
¿Como hacemos para entendernos a nosotros mismos cuando llevamos una vida cargada de malas decisiones, de dolor autoinfligido, de intentar satisfacer a los demás en vez de a nosotros mismos? Si nos basamos en la lógica del entendimiento, no podríamos salir del círculo del juicio personal y seríamos los causantes de nuestro mayor mal. Pero por otro lado, si nos permitimos simplemente aceptar nuestro pasado, sin buscar culpables, sin juzgar nuestras razones, sin apalearnos por lo sucedido, entonces es cuando podemos hacer ese «borrón y cuenta nueva» para volver a empezar.  

Cuando nos hayamos vaciado de toda esa historia pasando con diferentes técnicas que se acomoden a nuestro gusto, vamos a poder dejar de identificarnos con eso y entonces dar el siguiente paso.
APRENDER A ESTAR PRESENTES DE MANERA CONSCIENTE EN EL AHORA
Para esto es necesario aprender a reconocer nuestras partes: Mente y Ser.

Hasta el punto de inflexión habíamos vivido sumidos bajo el poder de la Mente. Tanto a través de sus pensamientos como de las emociones (el modo en el que la mente se manifiesta en el cuerpo), viviendo por inercia una vida que no nos generaba satisfacciones.
Para poder reconocer nuestras partes, mi modo favorito es usar la respiración para poder entrar en el cuerpo y dejar que ese cuerpo empiece a hablar sin estar dominado por la mente.
Meditación, yoga o cualquier otra herramienta que nos incite a realmente escucharnos en el proceso de aceptación al que nos estamos sometiendo.

Necesitamos CONSTANCIA y COMPROMISO. Y puede que hasta necesitemos una guía también. Por eso siempre incito a mis pacientes a que cuenten conmigo en cualquier momento del día cuando necesiten tener ese sostén, esa ayuda externa que los ayude a entrar en eje y encontrar la calma interior. Algunas veces, tener un compromiso con alguien de fuera nos permite afianzar el compromiso personal.

EJERCITAR este reconocimiento de nuestras partes implica un hermoso compromiso con la creación de nuestro nuevo camino y a mi me encanta ayudarte a que puedas encontrar el tuyo personal. 

 

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El aborto y sus consecuencias

El poder del inconsciente familiar es muy fuerte. Las memorias de todos los integrantes se guardan en ese archivo compartido como conflictos programantes que luego cualquier conflicto desencadenante puede reactivar. 
Les cuento mi ejemplo que dominó a la perfección y puede ayudarlos a entenderse a ustedes mismos. De chica estudié periodismo y me encantaba escribir pero enseguida empecé a viajar y abandoné la escritura.
Diez años más tarde, en la misma casa en donde lo hice por última vez, me animé a escribir de nuevo. Me amigué con las palabras.
Empecé un taller de escritura buscando encontrar el modo de canalizar sanamente el duelo de mi divorcio.
Desde los 15 años, el modo de deshacerme de todo lo que me incomodaba eran los vómitos. Un patrón poco armonioso y saludable.
Siempre intenté combatirlos y la escritura fue una de las tantas maneras aleatorias de descarga sana.
El primer ejercicio del grupo fue “armar el índice de la novela de tu vida”. Una propuesta hermosa que me llevó a escribir mucho más.
La verdad era que me moría de vergüenza de contarles a todos esos extraños del grupo sobre mi gran secreto de autodestrucción así que entre mis hermanos y yo, inventé una hermana a quien llamé Jazmín, y encarnó todas mis oscuridades.
En la ficción que escribí entonces, Gabi era la hermana menor, la copada que viajaba por el mundo. Jazmín había quedado encajada, entre los varones y la pequeña, sufriendo esa necesidad constante de morir, cargando con todos los secretos familiares, vomitándolos cada día en el inodoro de casa hasta que decidió matarse

Cuando terminé esa novela, se me ocurrió constelar -siempre con el anhelo de acabar con mi conducta autodestructiva constante-. En plena sesión consteladora, apareció una hermana que había sido abortada entre mis hermanos y yo.
Ahí me enteré que Jazmín había existido. Ni idea si la habrían llamado así o no, pero yo empecé a hacerlo y su presencia se hizo aún más fuerte en mi vida.
La ficción que había escrito era real. Por eso digo que el inconsciente familiar tiene un peso muy fuerte en nuestra vida y poder conocer los secretos de primera mano nos ahorran luego dolencias para tener que interpretar. 

Secretos familiares. Creer o reventar.
Siempre sentí una dualidad interior. Siempre me sentí dos personas. De chica fantaseaba con tener una hermana gemela, jugaba a las barbies con ella en secreto en mi cuarto, hasta que un día me hice grande y desapareció.
Para la DBT, los bebés abortados -natural o provocado- igualmente cuentan como parte del clan. Si bien, al no nacer, no son poseedores de cargas transgeneracionales, sí ocupan un lugar en la línea de hermandad.
Por eso es tan importante que se respeten los duelos aún en estas circunstancias y, sobre todo, que no haya secreto sobre tu existencia.

Jazmín me acompañó hasta hace poco. No la voy a culpar, no creo que sea la causante de mi bulimia ni de tantos años de auto-odio pero claramente, la sumatoria de todos los factores que les vengo contando generaron un patrón de conducta en mí que me marcó.
Cuando pude despedirme de ella, cuando pude hacer consciente su dolor, su odio a mis padres por no haberla tenido, sus celos por verme vivir a mí y a ella no, entonces pude también entender que mucho del odio que yo creía propio, no me pertenecía y eso ayudó a dejar de culparme.
En una de las hipnosis regresivas que hice apareció Jazmín muy enojada, gritando que porqué yo sí y ella no.
Vi su alma al costado de mi cama, deseando haber tenido la misma suerte de vida que yo.
Le dije entre llanto que la amaba, que yo le prometía vivir mi vida con entusiasmo, con compromiso y parar un poquito con la autodestrucción.
Se fue.

No es magia. Realmente creo que mi cueving es hardcore y así como la sumatoria de traumas me hundieron la cabeza en el inodoro, también la sumatoria de herramientas de lucha me la sacaron. Es un combo hermoso que hoy me tiene parada en donde estoy. Y sigo en constante cambio.
Pero hay una realidad, desde que Jazmín se fue, ya no me siento dos y eso me alivianó un montón.

Los secretos familiares están presentes en el inconsciente familiar. El clan no se olvida, al clan nada se le oculta, nada. Los secretos salen por las buenas, o salen por las malas.

No se mientan, no oculten, su cuerpo les va a hablar SIEMPRE y lo hará también generación tras generación.

El aborto
Creo y apoyo el #abortolegalseguroygratuito pero eso no quita que quiera contarles qué sucede en el útero cuando un aborto tiene lugar, cuáles son las marcas que deja en el clan y en el siguiente bebé que nace. También quedan memorias traumáticas en la madre. Nadie queda exento luego de un aborto. 
Tanto si el aborto es natural o provocado, las consecuencias generales son las mismas.
El ambiente de muerte que perdura en el útero materno será percibido por el siguiente feto que sea concebido. Da igual la cantidad de tiempo que haya pasado entre los dos embarazos.

Miedo, inseguridad, ansiedad por también ser exterminado son algunas de las emociones que quedarán marcadas en la primera memoria emocional de ese feto, sumado a la dualidad de identidad por venir a suplir el lugar de otro ser que nunca nació.
Estas marcas son esos conflictos programantes de los que siempre les hablo. Marcas que luego se podrán manifestar en un adulto con inseguridades profundas de identidad, de falta de autoestima, desgano de vida, culpa de existencia y que detonarán con más énfasis si su alrededor no acompaña para poder contrarrestar estas sensaciones tan profundamente arraigadas.

HACER CONSCIENTE LO INCONSCIENTE es una herramienta de liberación. Personalmente, cuando pude entender lo inexplicable de esas emociones de autodestrucción, cuando pude ponerle un nombre a aquello que sentía, pude emprender entonces mi camino de liberación y aceptación con fundamentos.
Luego sí, mucho trabajo interior consciente, con responsabilidad, SIN BUSCAR CULPABLES, sólo conociendo, aceptando y actuando en consecuencia para poder avanzar en liviandad y empezar a vivir una vida plena. Vivir con elección de existencia, abandonando la inercia y empoderándome de mi presente para poder crear aquello que deseo experimentar.

Cada caso es único y hay un sinfín de variaciones para considerar en función a los detalles de cada persona pero si te identificás con mis palabras y tenés ganas de trabajar conmigo, escribime: hola@gabivalenti.com Estoy. En tu genosociograma y tus secretos familiares, están todas las respuestas.

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Reprogramación del inconsciente

Si hay algo que siempre suelen preguntarme en las sesiones es cómo se hace para cambiar. El primer paso siempre es ese que están transitando cuando estamos enfrentados hablando del informe del genosociograma. Toda esa información que estamos trayendo desde el inconsciente para poder conocerla de manera consciente y luego poder aceptar.
Tomar consciencia de las Creencias Limitantes que nos vienen condicionando nos permite tener momentos de lucidez para poder reconocer nuestra reacción, frenarnos, entender y luego sí, reprogramar aquello que ya no se adapte a la realidad que queremos crear.

Cuando entendí de dónde venía esa sensación de no ser suficiente, fui capaz de recopilar todos los momentos en mi vida en los que me había comportado intentando complacer a los demás en vez de a mí misma.
Fue un momento duro pero como ya aprendí que no tiene sentido juzgar a la Gabi del pasado, acepté y, luego de mucho #cueving -acá es donde recomiendo tener herramientas de vacío y recarga- me reprogramé.

¿Cómo lo hice? Ojalá existiese un botón de reset que sea capaz de borrar toda la mierda pero no, al menos yo no lo encontré aún. El modo más efectivo de reprogramación que uso es el de vivir atenta, con consciencia, recordando estos procesos cada vez que algo activa en mí una emoción.
No reacciono a la primera -o al menos eso intento-, busco, desmenuzo eso que me pasa, lo conecto con mis vivencias, con mis creencias pasadas y entiendo su causa. 
El punto clave está en saber qué es lo que te lleva a actuar del modo en el que estás acostumbrado a actuar. Por eso es tan importante reconocer los propios patrones y saber las causas. El conocimiento consciente nos libera, siempre y cuando no caigamos en el victimismo.

También existen -y suelo recomendarlos- actos de psicomagia que ayudan a “engañar” al inconsciente para ponerle fin a situaciones en particular. O la Hipnosis Regresiva Reparadora para casos más profundos, a la cual me he sometido y me ayudó un montón.

Si eligen hacer una terapia de seguimiento conmigo, este es el objetivo primordial al cual la enfoco: Conocer las causas del dolor, dejar de identificarse con ello, observar y descubrir los patrones de conducta de una 
manera consciente para poder entonces reprogramar esos modos y crear la vida que se desea vivir. 

Sentarse con el dolor
Desde que me di cuenta -septiembre 2019- que venía viviendo una vida en la que internamente sólo quería complacer a padre, empecé a estar atenta a mis deseos reales. Cuando dudo sobre algo, me pregunto: ¿Y eso para quién es, Gabrielita? ¿Tuyo o suyo?
Reflexionar con sinceridad es vivir el presente de manera consciente y este es el camino hacia la vida que buscamos. 
Hace poco mandé un mensaje al grupo familiar contándoles mi reciente decisión de dejar de ser la tía Gabi nómade. Todos contestaron ahí mismo, compartiendo mi alegría. Todos, menos padre que me mandó un audio personalizado. Los 30 segundos de alegría compartida fueron opacados por el comentario que hizo en todo jocoso: “Igual vos sos tan cambiante, bebé, que vamos a ver cuánto te dura”.
¿Reaccioné? No. Bah, sí, pero sola, frente al espejo para descargarme. Dejé pasar un ratito y luego contesté que mi cualidad de cambio constante es para mí algo positivo, es lo que me lleva a buscar siempre el bienestar y a no estancarme en la (dis)conformidad.
Poder reconocer esto nos ayuda también a no poner etiquetas de culpas. De hecho, la relación con padre es cada vez más auténtica y amorosa porque dejé de culparlo, porque conocí las razones por las que se comporta como lo hace y el objetivo siempre ES EL AMOR.

Me llevó un tiempo procesarlo y para ello tengo mis herramientas preferidas como el movimiento arriba del mat. Las emociones deben ser procesadas -las del pasado y las que van a seguir apareciendo en nuestra vida-. Hay que saber sentarse con el dolor, sentarse con la emoción a dialogar, a entender, a descodificarnos. Permitir que la emoción salga sin reprimir para luego sí poder saber qué está queriendo decirnos.

Saber poner límites con respeto y amor
Hay dos frases en particular que padre utiliza emitiendo juicio sobre mi persona cuando no le gusta algo de mi: “vos sos tan cambiante” y “vos sos tan especial” – con connotación negativa ambas y siempre acompañadas de esa risita de burla. ¿Lo hace adrede? No, claro que no. Y ahí está el permitirnos trabajar la mirada hacia el otro con compasión. Más aún cuando se trata de nuestra familia. 

Después del cueving del día, mente me llevó a la memoria de todos esos momentos en los que padre hizo lo mismo y, sobre todo uno en particular, cuando le comuniqué la noticia de la primera decisión en mi vida que había tomado sin consultarle.
Recreé cada instante, cada detalle del espacio físico y su cara de desaprobación cuando le decía que había decidido separarme de mi ahora ex marido. Ese “sos tan especial” volvió a aparecer y un sinfín de juicios de color.
Lloré, lloré ahí, arriba del mat, hasta que no me quedó más. Me vacié de emociones estancadas desde hacía 4 años. Fue mi propia versión de hipnosis regresiva. 
Este es el mecanismo de reprogramación que intento compartir para que cada uno pueda observarse y cambiar a su antojo. 

Desde que soy consciente del por qué de mi sensación de NO SER SUFICIENTE, soy capaz de trabajar con ello. Es un trabajo diario. Hay días que cuesta menos, hay situaciones que ya son mecánicas, hay días que cuesta mucho más.
Lo más importante es siempre recordar que no hay que buscar culpables sino simplemente HACER CONSCIENTE LO INCONSCIENTE para poder conocer los hechos y REPROGRAMARNOS.

Saber poner límites y exteriorizar nuestro sentir es clave también. Personalmente tuve unas cuantas charlas con padre en las que le expliqué ese peso que sentía y de apoco vamos aprendiendo a conocernos otra vez. De esto se tratan las relaciones y los vínculos y hay que trabajar en ellos de manera activa porque si uno cambia, las relaciones con los demás lo harán a la par también

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Experiencias de una hija de sustitución

Hija de sustitución

La razón por la que comparto mis experiencias personales es porque creo que a partir del ejemplo somos capaces de entender que todos podemos apartarnos del sufrimiento y tomar las riendas de nuestra vida. Mi objetivo es que me crean cuando les digo que podemos reprogramar el inconsciente y vivir la vida sin victimizarnos. Si yo pude, ¿por qué vos no?

Soy hija de sustitución porque nací en un útero que había vivenciado un aborto anterior. Pero hay varios detalles extra que sumaron a que luego los conflictos desencadenantes en mi vida me hayan llevado por el camino del autoflajelo y la destrucción.

Mi mamá no quería tenerme. No es un secreto. De chica me cansé de escuchar de su boca lo tanto que lloró cuando se enteró que estaba embarazada otra vez. Tenía 40 años y tres hijos ya crecidos, ¿quién tenía ganas de cambiar pañales otra vez? A través de esta terapia buscamos conocer los hechos, no juzgarlos. 

Nací igual y mi mamá me amó con locura al verme, sobre todo porque era nena y los tres anteriores, varones. Pero, todo ese sufrimiento que madre vivió durante mis 9 meses de gestación, fue absorbido por mí de manera inconsciente.
La conexión que existe entre madre y feto es directa y las emociones se transmiten sin condición. TODO. El inconsciente no racionaliza, acumula sin discernir. Yo, bebecita en gestación, acumulé unos cuantos conflictos programantes en ese útero. Pero no todos tuvieron que ver con madre, padre también dejó lo suyo.

Daddy Issues
Mamá no quería tenerme pero padre sí. Esto también dejó marcas en mi inconsciente que programaron mi conducta y que se despertaron luego, en mi adolescencia, con detonantes específicos.
En consecuencia, mi relación con cada uno de ellos fue distinta.

Para que yo pueda armar tu genosociograma, te hago un montón de preguntas, como por ejemplo, si conocés por cuál situación estaban pasando tus padres durante tu gestación y detalles de la vida familiar durante la infancia. Esto me permite entender tus conductas de adulto porque ahí atrás busco los conflictos programantes que dejaron su marca y ahora se manifiestan en tu presente y te hacen sufrir.

Mis padres tuvieron una situación particular antes de mi nacimiento y lidiaron con ella algún tiempo bastante más. Acá sí que no entro en detalles porque es parte de su vida privada y no me corresponde. Pero lo que sucedió ahí, también dejó marca en mí, sobre todo en la relación con mi papá.
Nuestros padres, muchas veces, tienen ideas específicas para nosotros. Son anhelos, deseos, planes que les encantaría ver plasmados en nuestras vidas.
Al nacer, por circunstancias ajenas a mí, para mi papá me convertí en su todo y ese peso de existencia me marcó bastante.

Empecé a cargar con un mandato, crecí con el anhelo inconsciente de complacerlo con cada una de mis acciones. A la vez, por el modo de vivir su propia vida, también crecí observando un comportamiento de modelo familiar que agudizó mi propio deseo de perfección. A los niños pueden decirnos un millón de discursos sobre cómo comportarnos pero a esa edad no somos capaces de racionalizar todas esas palabras entonces nos dejamos llevar por lo que vemos. Las palabras acompañan pero es con el ejemplo con lo que se educa a los hijos, nada más ni nada menos. 

Recordemos que como niños/adolescentes no tenemos la capacidad de raciocinio y comprensión para poder procesar todo lo que pasa a nuestro alrededor. Carecemos de experiencias de vida, estamos en proceso de crearlas, y por eso es normal que durante esa época de nuestra existencia, se generen los traumas que dejen las marcas en nuestro inconsciente y condicionen nuestro posterior accionar como adultos.
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¿Esto significa que ya estamos marcados de por vida? Claro que no porque siempre somos capaces del cambio. Lo único que hace falta es sinceridad con uno mismo y aprender a leernos para reconocer nuestros patrones y poder accionar en pos de nuestra reprogramación.

Para mi inconsciente, esas fueron todas memorias que se grabaron en la carpeta del “Deber ser”. El objetivo sería ser capaz, alguna vez, de convertirme en esa hija que cumpla con los estándares de un papá perfecto.

Aha!Moment
Me llevó 34 años darme cuenta de esto y fue en mi reciente viaje a Argentina, cuando estaba sentada con padre mirando una película y, tras la aparición de una actriz, el comentó lo “hermosa y elegante” que era aquella.
Yo llevaba ya tiempo intentando descifrar algo que hacía ruido en mi interior. Sabía de los conflictos programantes que habían desencadenado luego mi bulimia, pero no podía entender qué había despertado en mi adolescencia ese comportamiento que me acercaba a la búsqueda constante de perfección.

Mi vivir de manera consciente implica estar atenta a las señales que mi presente trae, sobre todo cuando pretendo descifrar dolencias que repercuten en mi modo de existir. Padre y su frase, fue un gran Aha!Moment que me llevó a conectar un sinfín de puntos en mi pasado para poder entender mi comportamiento.

Padre siempre veneró el cuerpo femenino de ese modo “hermoso y elegante”, así, con mucho respeto y como un simple comentario de aprobación. Casualidad (o no) es que siempre, esas mujeres eran altas, flacas, de pelo lacio y largo, de ojos claros y muy bien vestidas.
Para la nena (yo) que crece ya con el mandato de tener que complacer a papá para poder ser aceptada y amada, esa relación entre imagen y comentario dejó una impronta en mi inconsciente: Para ser aceptada, tengo que ser flaca, alta y delgada. Y les puedo asegurar que el resto de detalles sobre pelo, colores y accesorios, también condicionaron mi existir.

Ahí, en ese instante, entendí cómo los conflictos se relacionan en nuestro inconsciente y se manifiestan en el cuerpo. Por eso uso mis propias experiencias para poder trasmitirles el modo en el que trabajo, porque cuando uno vive de primera mano puede luego plasmar ese conocimiento en el otro y aportar a cada camino individual.

Acarrear con creencias limitantes desde la niñez
La bulimia es una Constelación Esquizofrénica (ya ahondaremos en el tema más adelante) que implica dos conflictos activos a la vez en ese cerebro que se sobrecarga y entonces corporeiza el dilema.
La obsesión por cumplir con una imagen determinada estaba asociada a esa creencia en mi inconsciente que dice que para ser aceptada por la persona a la que vine a complacer tengo que ser de tal modo.
Pero hay más en esa lista de perfección del “deber ser” que mi inconsciente fue acumulando y que luego yo intenté seguir, al pie de la letra, para complacer a mi exterior.
La perfección académica y la deportiva fueron las que más me llevaron a sentir esta sensación de JAMÁS SER SUFICIENTE.
El universo -y acá es cuando mezclo todo lo que sé- siguió acercándome “figuras paternas” (mi entrenador de hockey, mis profesores favoritos, esos hombres que me gustan pero con quien nunca hay reciprocidad) a quienes intentar complacer hasta que me diera cuenta del aprendizaje a absorber.

Mi intención es que puedan darse cuenta de cómo el inconsciente, con su atemporalidad, sigue reaccionando del mismo modo cada vez que una situación (conflicto desencadantante) despierta una emoción que dejó marca (conflicto programante).

Si esto resuena con vos, si creés que puedo ayudarte, no dudes en escribirme: hola@gabivalenti.com

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¿Qué es la Biodescodificación Transgeneracional?

biodescodificación

Para la descodificación, las enfermedades o dolencias que aparecen en nuestro cuerpo no son más que emociones acumuladas que están manifestándose en nuestro sistema para ser escuchadas. Aquello que escondemos en nuestro inconsciente se hace consciente atacando nuestra salud de diferentes maneras. Es el modo que tiene el inconsciente de llamar nuestra atención.
Cada parte del cuerpo tiene un significado, cada enfermedad es descifrada de un modo particular para poder entender qué es lo que el inconsciente está queriendo decir.
Ejemplifico, Mabel padece contracturas cervicales hace más de un año desde que empezó ese trabajo nuevo que no le gusta pero debe mantener porque no tiene otra oportunidad. Descodificando su dolencia, entendemos que Mabel “agacha la cabeza” ante este trabajo que no le gusta, se somete a esa situación laboral porque no le queda otra opción. El inconsciente de Mabel plasma en su cuerpo esa emoción que está siendo acallada por X razón.
Pero algunas veces, las enfermedades no responden a un trauma de nuestra vida sino que es una carga transgeneracional que heredamos de nuestros antepasados. Estas cargas se transfieren de hasta cuatro generaciones y los lazos que se atan entre familiares responden a un método de ecuación numérica dado por las fechas de nacimiento y muerte de los integrantes familiares.
El contexto familiar, las relaciones entre los integrantes, el mandato y los secretos que se guardan terminan saliendo a la luz a través de las enfermedades que se plasman en el cuerpo pidiendo a gritos ser escuchadas.
Armando y estudiando el genosociograma familiar podemos entender nuestro presente, conocernos mejor y descubrir aquellos patrones que nos vienen sometiendo durante tantos años. Es el camino para adquirir un nivel de conciencia superior, liberarnos de las cargas transgeneracionales y
vivir la propia vida con liviandad.