El instante de la calma en la nada

Pausa

¿Qué vemos detrás del cerco?

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Madhya es un concepto de filosofía oriental y les comparto la perspectiva desde mi escuela favorita, el Tantra.

Pues este concepto describe ese momento clave en el que reina el silencio interior. Me encanta romper con la estructura de la meditación a lo Buda y esa horrible frase “poner la mente en blanco” porque realmente creo que no existe esa capacidad.

Desde el Tantra siempre decimos que la idea es experimentar nuestra humanidad del modo más consciente posible, sintiendo y disfrutando de cada una de nuestras partes en el cuerpo que habitamos.

WHY? Porque justamente el cuerpo es la herramienta que nos permite ese despertar pleno.

MADHYA en meditación es ese momento donde todo se silencia. Suelen ser instantes pequeños porque enseguida viene la mente con pensamientos y la calma de Madhya se interrumpe.

¿Y saben qué? ESO ES LA VIDA y experimentarlo con aprecio es la opción más divertida.

Cuando estamos meditando y se vienen los pensamientos, poder reconocer esa “distracción” nos permite volver a Madhya, ese punto justo de consciencia plena donde por unos segundos, todo es armonía y tranquilidad.

Esos instantes son la conexión plena con el ahora y con el todo. Y esa práctica puede llevarse a la vida diaria también.

Cuando nos encontramos enroscados en la rutina, o en el caos mental/emocional de vivir activamente, ser capaces de conectar con ese silencio interno, con ese Madhya, nos ayuda a centrarnos, a encontrar el eje y poder seguir viviendo con liviandad.

Christopher Wallis, el papá occidental del Tantra, da un ejemplo hermoso sobre Madhya.

Habla de un cerco de madera con pequeños huecos entre medio. Cuando con toda nuestra consciencia nos enfocamos en el cerco, no podemos ver lo que hay detrás. Pero si prestamos atención a los detalles, veremos que hay un pequeño hueco con algo más allá. Lo vemos a partir de esas aberturas, esas pausas que hacemos para escuchar el silencio interior, o sea, MADHYA.

Shiva y la rueda del Samsara explican un poco lo mismo: como seres humanos sumidos en la rueda del sufrimiento (ese aro de fuego que ven alrededor de Shiva) vivimos enroscados en esa peli hasta que algo nos hace reaccionar (lo que siempre les cuento como #PuntoDeInflexión) y podemos elegir cómo habitar nuestra propia rueda de vida.

Seguimos siempre viviendo en la tierra, con toda nuestra humanidad a flor de piel pero al conocer a Shiva -el todo universal- ya no necesitamos dejarnos quemar por ese fuego sino vivirlo como una experiencia más. Muchas veces las emociones nos colmarán el pecho de dudas pero hacer esa pausa y conectar con nuestro Madhya nos permite entrar en eje otra vez para poder seguir disfrutando de esa humanidad.

Con el cerco es un poco lo mismo. Sumidos en la rutina, no vemos qué hay más allá del cerco hasta que conectamos con esa pausa que nos muestra la rendija y todo ese mundo que hay detrás.

El cerco no desaparece, la rueda de fuego de Shiva tampoco. Lo que cambia es la perspectiva en la que nos conectamos con todo eso y nuestras prácticas personales para encontrarnos en nuestro propio cuerpo, hablar con nuestro sentir y escuchar esos silencios plenos que nos acercan a la universalidad del todo.

Quedate con lo que resuene. ESO que te quedó es lo que necesitás hoy. Nada más🙏🏻

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