¿Qué nos cuenta la cabeza?

El cuerpo nos habla siempre de una manera muy literal. Gracias a la Biodescodificación podemos descifrar sus mensajes y hoy tengo ganas de hablar de los dolores de cabeza.

Por suerte podemos ahondar muchísimo en cada dolor en particular, en relación a la zona en la que nace la molestia, su frecuencia e intensidad (no son lo mismo las cefaleas que las migrañas), el momento en el que ocurre y, por sobre todo, la historia personal de cada uno de nosotros.

Les escribo desde la generalidad para traer algo de luz a sus dolores, pero siempre tengan en cuenta que se puede profundizar en cada ser en particular por todo lo mencionado anteriormente.

Los dolores de cabeza vienen a pedirnos que paremos con el enrosque mental. Seguramente llevamos un tiempo intentando intelectualizar eso que es prioridad en nuestra vida en estos momentos y no estamos pudiendo encontrar una solución.

Mucha lógica mental para resolver algo que debería sentirse en vez intentar controlar con la cabeza.

Hay un dato particular que me gustaría contarles y tiene que ver con la figura paterna. Muchas veces, lo que sucede con nuestra cabeza puede estar relacionado con papá. Para entender el significado, debemos volver a los tiempos de las cavernas en donde eran los padres los que recibían a sus hijos en el parto y, por regla general, lo primero que salía era la cabeza.

La protección y sostén de ese primer recibimiento por parte de papá puede influir en todo lo que sucede en nuestras cabezas luego.

Nuestro cerebro es primitivo, por eso digo que tenemos que volver a esos tiempos tan remotos cuando queremos entenderlo. Las necesidades básicas son las que nos despiertan los temores más profundos. 

El miedo no gestionado nos pone en alerta y altera el funcionamiento de nuestra masa encefálica. El corto circuito, para explicarlo en criollo, repercute en el cuerpo para llamar nuestra atención.  

Cuando lo básico y necesario para sobrevivir está en peligro, entonces nuestro cuerpo reacciona con dolencias y enfermedades.

Eso “basico” es parte de nuestra historia como seres humanos primitivos: LA SUPERVIVENCIA.

Luego, nuestra interpretación de lo que son las necesidades de supervivencia por un tema social y evolutivo, nos lleva a sentir carencia desde otras perspectivas y a enfermar también por causas que no parecerían ser primarias. Pero para nuestro inconsciente protector, siempre será necesario esa identificación.

Por esto hablamos con estos conceptos en #DBT porque la raíz de todos nuestros conflictos está en el modo de procesar esas emociones negativas que se producen cuando nuestra supervivencia -en todos los aspectos posibles- está en cuestionamiento.

PROBLEMAS DE PÉRDIDA DE CABELLO

Muchas veces, lo que sucede con nuestra cabeza puede estar relacionado con papá. Para entender el significado, debemos volver a los tiempos de las cavernas en donde eran los padres los que recibían a sus hijos en el parto y, por regla general, lo primero que salía era la cabeza.

La protección y sostén de ese primer recibimiento por parte de papá puede influir en todo lo que sucede en nuestras cabezas luego.

La alopecia -pérdida de cabello general- trae un mensaje en función a nuestra sensación para con padre o esa manifestación de energía masculina en nuestra vida y en el momento en el que ocurre.

Es un conflicto de separación que genera esa sensación de desprotección, ese “ya no me siento sostenido por las manos de papá”. Y está acompañado de otro de desvalorización como seres individuales capaces de ofrecernos ese sostén.

Puede también que esa protección nunca haya existido y que su peso y dolor se manifiesten con esta dolencia pidiendo una reconexión con aquello sentido y no expresado.

Puede que el listón de un papá tan protector esté preso muy alto y, al llegar mi momento de cumplir ese rol, no me sienta suficiente para lograrlo.

Ya sabemos, cada caso es único según la historia individual y familiar y los diferentes tipos de alopecia -dependiendo de la zona, el momento, la cantidad- nos permiten también ahondar más en el asunto.

Y a la cuestión paternal, le sumamos el detalle de la necesidad de controlar todo eso que sentimos o bloqueamos, con la mente.

Algo que seguramente podríamos trabajar mejor si en vez de intelectualizarlo, nos permitimos explorar desde el corazón.

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