El poder ancestral: los roles de mujeres y hombres

Mujeres y hombres

Dicen por ahí que en las tribus de antaño las mujeres se reunían todas a menstruar en una tienda. Se encerraban durante 3 o 4 días y hacían sus brujerías.

Los hombres cuidaban de los niños y el campamento mientras esperaban ansiosos a que ellas salieran de aquel trance profundo.

¿Por qué tanta ansiedad? Porque las mujeres al sangrar conectaban directamente con madre tierra, fuente de la sabiduría ancestral.

Gaia les contaba cuáles eran los pasos más acertados a seguir para la tribu: dónde mover el campamento, qué siembra sería más abundante, qué luna traería el agua y qué medicina era necesaria para mantener a la comunidad en pie.

Sí, los hombres esperaban la sabiduría de la mujer -canales de comunicación con el todo universal- para poder luego utilizar su fuerza y potencia para accionar.

En estos tiempos que corren donde el feminismo está en auge y el patriarcado cuestionándose cientos de años de sumisión femenina, traigo este relato para compartir cuán importante es el trabajo en equipo.

Las mujeres somos poderosas, sí, pero los hombres también y el lazo equilibrado de nuestras partes es necesario para que el mundo que deseamos crear funcione como en aquellos tiempos donde el sangrado era sagrado y el respeto entre las partes era innato a cada sexo.

Cumplir con nuestros roles sin sometimiento ni sumisión, con respeto y amor, con comunicación sincera y sin enrosques.

Cada uno tiene su función y cuando nos completamos en armonía, todo fluye sin trabas ni bloqueos.

¿Cómo funcionan nuestros cuerpos y sus órganos a la hora de dar y recibir?

♀Las mujeres recibimos con el útero y entregamos con el corazón.

♂Los hombres reciben con el corazón y entregan con el pene.

Desde mi perspectiva, tiene toda la lógica del mundo, a ver si les resuena esto: ¿Por qué será sino que los hombres suelen sufrir más desde el riesgo cardíaco y las mujeres con distintas dolencias uterinas?

Las mujeres:

El útero es un órgano hueco y por ello acumula, absorbe y -si estamos conectadas con él- filtra todo aquello que nos llega.

Cuando nos bloqueamos, cuando no respetamos nuestra verdad y su sabiduría femenina, cuando nos dejamos llevar por la mente en vez de por nuestra intuición, nuestro útero acumula y acumula y acumula y llega un punto en el que enferma.

Se produce un bloqueo entre nuestras partes y somos incapaces de exteriorizar todo aquello por el corazón.

El sangrado, de hecho, es también el modo que tiene el útero de limpiarse. No sólo a nivel biológico -expulsando las paredes del endometrio- sino también a nivel energético, deshaciéndose de aquello recibido que quedó trabado sin poderse gestionar emocional y energéticamente.

Nuestro corazón femenino, cuando está equilibrado con nuestro útero, es capaz de entregarse con toda compasión y deseo.

Pero cuando está cerrado por desconexión plena con su fuente uterina, se adormece, se petrifica, se congela y es incapaz de dar.

Recomiendo una práctica que empecé a realizar cada vez que me siento desconectada de mi eje:

◉Mano derecha al corazón e izquierda al útero (entre pubis y ombligo)

◉Ojos cerrados y respiración consciente

◉Visualizar un hilo dorado (o del color que les aparezca) entre ambas partes y sentir qué aflora, qué se percibe, qué vibra

Estuve mucho tiempo desconectadísima de mi útero -en los últimos 5 años no sangré más de 10 veces y lo más gracioso es que estaba encantada de ello. Este año reconecté con todo mi poder femenino, limpie mi útero de las cargas transgeneracionales y aprendí a vaciarlo cada mes con deseo, disfrutando de mi sangrado y de su purificación.

SOMOS NUESTRA PROPIA MEDICINA – yo ya no tengo duda de eso

Los hombres:

Llamados por la sociedad patriarcal a ser tan duros y machos, les suele ser muy normal cerrar ese corazón y bloquear lo que sienten, bloquear todo aquello que desea entrar con amor.

Su corazón también filtra cuando hay apertura hacia dentro y fuera, pero cuando no, enferma y estalla.

Dice la ciencia que el corazón y las arterias masculinas son más grandes que las femeninas a causa de un tema hormonal. Desde la perspectiva energética esto tiene toda la lógica también. Los hombres necesitan corazones capaces de soportar todo eso que les llega, filtrarlo y distribuirlo a cada parte del cuerpo.

El pene, órgano de entrega, necesita de la eyaculación para poder deshacerse de los residuos emocionales no gestionados.

☝🏻Mi mente ha cuestionado bastante la siguiente afirmación pero así me bajó la data y no vale filtrar con lógica mental: Los hombres necesitan masturbarse para deshacerse de aquello bloqueado, de sus residuos emocionales no gestionados. Esto permite que luego las relaciones sexuales sean más “puras”.

Cuando tenemos relaciones sexuales, es super importante para ambos, que haya conexión entre corazón y pene porque esa eyaculación (no solo la biológica sino también la energética) debe ser consciente y amorosa para que esas frustraciones no gestionadas masculinas no sean depositadas en el útero femenino y nos carguemos de los residuos emocionales ajenos.

Por eso, desde mi perspectiva práctica, siento tan importante la conexión sincera a la hora de entablar el intercambio sexual con el otro.

Por la biología de nuestros órganos, las mujeres recibimos y los hombres entregan en ese ritual. Cuando hay amor -por la conexión directa entre corazón y pene- se entrega amor, cuando hay (👉🏻inserte su emoción bloqueada) se entrega eso y después nosotras no solo cargamos con nuestros propios dilemas sino también con los ajenos.

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